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Así se resolvió el ‘simpa con final feliz” de Baena en Córdoba: del “espero que no tengamos que liarla” al “ole por esta persona” en 24 horas

En ese mismo vídeo el mismo creador advertía de las posibles consecuencias si no regresan a hacerse responsables del pago

Así se resolvió el ‘simpa con final feliz” de Baena en Córdoba del “espero que no tengamos que liarla” al “ole por esta persona” en 24 horas

Así se resolvió el ‘simpa con final feliz” de Baena en Córdoba del “espero que no tengamos que liarla” al “ole por esta persona” en 24 horas

Las redes sociales ya no son solo un escaparate: forman parte del día a día, de los barrios, de los bares y de las conversaciones de pueblo y una de sus caras más potentes es su capacidad para movilizar a cientos de personas en cuestión de minutos alrededor de una causa concreta.

Justo eso es lo que ha ocurrido en Baena, en Córdoba, con un pequeño negocio local al que dieron alcance las publicaciones de la cuenta de TikTok conocida como ‘El chino sevillano’.

Un episodio que empezaba con una denuncia pública por un impago y que en apenas unas horas terminaba dándole la vuelta al guion con un inesperado “final feliz”.

Tres personas se van sin pagar: el aviso que desató todo

Todo empezaba cuando la cuenta ElChinoSevillano publicaba un vídeo alertando de que tres personas habían abandonado el establecimiento sin pagar la cuenta de lo que habían consumido. Según denunciaba la cantidad pendiente era de 42 euros y el mensaje dirigido a los implicados es directo y sin rodeos: “Os voy a dar una sola oportunidad. Tenéis una cuenta pendiente de 42 pavos. Habéis estado aquí, tengo vuestras caras grabadas, el pueblo es muy chico”.

En ese mismo vídeo el mismo creador advertía de las posibles consecuencias si no regresan a hacerse responsables del pago, haciendo referencia a que la policía se encuentra cerca del local y recordando, una vez más, que en un municipio como Baena es complicado pasar desapercibido: “la policía está aquí al lado y a parte tengo oídos y ojos por todas partes de Baena”. El tono de ultimátum es claro cuando añadía: “esperemos que no tengamos que liarla para que vengáis a pagar. Así que ya sabéis: último aviso”.

Dudas, cuentas falsas y la presión de las redes

Tras la publicación del primer vídeo el propio hostelero explica que empezó a recibir mensajes de personas que aseguraban ser quienes se habían marchado sin pagar, aunque varios de ellos resultaron ser falsas alarmas: “Al principio no me lo creía porque hubo tres personas que se hicieron los graciosos haciéndose pasar por estas personas”.

Lo que finalmente inclina la balanza es que una de esas personas aporta datos muy concretos sobre lo que habían pedido, detalles que no se habían hecho públicos en ningún momento. Solo alguien que realmente había estado allí podía saberlo y es entonces cuando decide confiar y esperar a ver si, efectivamente, se presentaban en el establecimiento para solucionar la situación.

El giro: uno vuelve, se disculpa y paga

En un segundo vídeo explica que una de las personas implicadas había regresado al local nada más abrir, se disculpaba y pagaba la cantidad pendiente: “Vino uno de estas personas, se disculpó y pagó lo que debía, ole por él”.

Aclara que fue únicamente uno de los tres, el único que se había decidido a enfrentarse a la situación y asumir su parte, mientras que los otros dos no aparecieron. Aun así destaca su gesto y confirma que todo quedó solucionado: “le di un voto de confianza y efectivamente… entró, se disculpó y pagó. Así que asunto zanjado”.

Para cerrar la historia agradece a todas las personas que compartieron el primer vídeo y ayudaron a que el mensaje llegara a los responsables: “Gracias a todos vosotros por mover el vídeo final feliz para todos los que estabais pendientes del tema”.

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