Córdoba capital repartió un décimo del Gordo y tres décimos del tercer premio, en total 600.000 euros que supieron a gloria. «De la máquina también tocan», repetía María José Gaitán, propietaria de la administración de lotería-estanco de la avenida de Barcelona. Y tanto. Todos estos premios se expendieron de manera mecánica y, digamos, reincidente. ¿Por qué reincidente? Porque además del Gordo, esta administración vendió dos del tercero, una alegría que vivieron «en directo» con los periodistas. Y reincidente, la administración de Francisco Javier Romero y María José Muñoz, en El Corte Inglés, que ha vendido un tercero y el año pasado, un segundo. «El de este año era muy feo, lo colgamos ahí y nadie lo quería», dijo el lotero.
Más coincidencias, en estas dos administraciones sus propietarios han sucedido en el negocio a sus padres. María José Gaitán recordó ayer con mucha nostalgia a los suyos, fallecidos este año. «Les hará ilusión allá donde estén», dijo, acompañada por la contagiosa alegría de Ana Gavilán, trabajadora de esta administración y convencida de que están «en racha». «El Niño lo vendemos seguro», gritó entre la multitud de curiosos que se asomaron al establecimiento para ver qué sucedía.