La obra pública ha superado el bache del comienzo de año incrementándose un 54% en el primer trimestre del 2017 en relación al mismo periodo del ejercicio anterior. La última estadística de la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopán) relativa a marzo refleja la mejoría experimentada por la obra pública en Córdoba en el primer trimestre, momento en el que salieron a concurso proyectos por valor de 13,1 millones frente a los 8,5 millones de un ejercicio antes. Ese aumento se ha debido al buen comportamiento de febrero, con iniciativas por 5,5 millones y, sobre todo, de marzo, con licitaciones por 6,5 millones, ya que enero, con solo un millón de euros de proyectos sacados a concurso, contribuyó a que el inicio del 2017 fuese el peor de la serie histórica que comenzó en el 2000.

A pesar de la mejoría experimentada, las cifras distan mucho de las que eran frecuentes antes de la crisis, cuando las administraciones promovían un 92% más iniciativas que ahora. Pero no solo eso, esas cifras siguen siendo más bajas que las registradas en la mayoría de los ejercicios de la crisis. Exceptuando los tres primeros meses del 2012 y del 2016, que han sido los peores años hasta ahora, durante el primer trimestre del 2017 se han licitado menos proyectos que en el mismo periodo del 2009, ejercicio afortunado en obra pública gracias a los fondos anticrisis; 2010, en el que también hubo ayudas de las administraciones; 2011, 2013, 2014 y 2015. No hay que perder de vista tampoco que al ser nefastos los últimos años, cualquier cifra mejora la anterior.

La recuperación del primer trimestre no coloca a Córdoba en mejor posición dentro de Andalucía, donde ocupa el séptimo puesto detrás de Almería, con 89,6 millones en proyectos licitados; Málaga, con 78,7; Sevilla, con 51,4; Huelva, con 37,3 millones; Cádiz, con 24,7; y Granada, con 20,9. Detrás de Córdoba, con sus 13,1 millones, solo está Jaén, con 12. A nivel nacional, Córdoba se encuentra entre las 19 provincias con menor volumen de inversión en el primer trimestre.

En cuanto al nuevo mes que analiza Seopán, marzo, fue mucho mejor que el del 2016. Así, si en marzo del 2016 salieron a concurso proyectos por solo 735.000 euros, en el mismo mes de este año se licitaron iniciativas por 6,5 millones, es decir, nueve veces más. Además, el volumen de inversión destinada a marzo de este año ha sido un 18% superior a la de febrero del 2017.

En cuanto a la distribución por administraciones, la Junta es la que más ha licitado en el primer trimestre, 6,5 millones, cantidad 27 veces superior a la del 2016; seguida por los ayuntamientos y Diputación, con 5,9 millones, un 10% menos que un año antes; y el Gobierno central, con solo 621.000 euros, un 63% menos que en los tres primeros meses del 2016. Entre los proyectos licitados por la Junta, están los primeros kilómetros de carril bici, entre ellos, el de la ronda del Marrubial, iniciativa con la que empezará su reforma y que está pendiente de adjudicación.

El secretario general de la Asociación de Empresarios de la Construcción, Construcor, Francisco Carmona, no cree que el incremento registrado siga siendo la tendencia del resto del año, ya que la «inversión pública prevista por la Junta se mantendrá en la línea de lo presupuestado el año pasado», mientras que el Gobierno central en sus presupuestos para este año prevé cifras inferiores a las del 2016. En cambio, cree que los mayores niveles de licitación seguirán en ayuntamientos y Diputación, «aunque su capacidad inversora en más baja». Por ello, aunque considera «una noticia positiva» el incremento del 54%, aconseja «esperar a los próximos meses». Además, avisa de que «no se llegará a las cifras que había antes de la crisis». La sensación que tiene es que las administraciones cierran sus presupuestos «de forma forzada» con unas previsiones que «en la práctica no se cumplen», lo que reduce la inversión pública.

Carmona cree que mientras que la economía avanzará en el 2017 a un ritmo medio del 3%, la licitación no terminará de crecer en esa línea. A su juicio, el aumento de la edificación mantiene los niveles de empleo, lo que usan las administraciones «para no esforzarse en invertir», con «el peligro de que las infraestructuras, el mayor de los activos que tiene el país, están cada vez más obsoletas». Carmona concluye que las infraestructuras «están colapsadas porque se lleva mucho tiempo sin invertir en ellas».