Se invierten sumas astronómicas para su rehabilitación, se concluyen o no las obras, y al final se abandonan por falta de dinero, ideas o desidia. La crisis ha acelerado el abandono de muchos inmuebles de titularidad pública, que vacíos de contenido y presupuesto, se convierten en pasto del vandalismo. De esta desidia participan todas las administraciones, al margen de los colores políticos que las gobiernen.

El Ayuntamiento de Córdoba encabeza el ránking y tiene cerrada y expuesta a su suerte más de una veintena de inmuebles. Es el caso del edificio de la antigua cárcel, convertido en centro cívico, en el que la anterior Corporación invirtió un millón de euros, y que está siendo laminado por el vandalismo.

Ni siquiera por haber demandas vecinales de espacio, se ceden las instalaciones y se prefiere dejarlas sin uso con el consiguiente peligro de deterioro. Es el caso del colegio Rey Heredia, una obra municipal de 1920, cerrado a cal y canto a pesar de que diversos colectivos han reclamado su uso mientras que la Casa Ciudadana, ubicada en la antigua Escuela de Magisterio, culmina su reforma. Precisamente, la Normal de Magisterio es otro inmueble sin vida pendiente de que el Plan Urban Sur eche definitivamente a andar. El concejal Emilio Aumente (PSOE) critica que al capital mobiliario municipal no se le está sacando rentabilidad “ni social, ni económica”, ni siquiera cuando hay exigencias ciudadanas. Eso sin contar lo invertido en la rehabilitación de algunos edificios. Aumente recuerda que se trata “de un patrimonio de todos los cordobeses y no del equipo de gobierno de turno”, critica.

La falta de inversiones podría estar detrás de la paradoja de que el PP no haga ahora lo que reclamó a IU y PSOE cuando estaban en la oposición: terminar el centro sociocultural que se proyectó en el antiguo cine Almirante del Parque Figueroa. Este espacio sigue cerrado pese a que debía estar terminado a finales del 2009 puesto que era un proyecto que sufragaban los fondos anticrisis del Gobierno central. Tampoco tiene uso otro antiguo espacio del séptimo arte, el cine Séneca en la calle Fray Pedro de Córdoba, que contó con un presupuesto de 190.953,37 euros para su adecuación.

Mucho tiempo lleva también terminado y cerrado el Museo del Agua, que se ubica en el Molino de Martos y que inauguró la entonces alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, en el 2006. La rehabilitación tuvo un coste total de 184.600 euros y fue cofinanciada por el Ayuntamiento, la Junta y el Gobierno. De titularidad municipal son el resto de molinos que jalonan el Guadalquivir a su paso por la ciudad y que, a excepción del de San Antonio -que abre de manera intermitente para exposiciones puntuales- se encuentran en estado ruinoso: los molinos de Pápalo Tierno, Enmedio, San Lorenzo, San Rafael... incluyan ahí la noria de la Albolafia, símbolo decrépito de la ciudad.

Entre los abandonos más recientes destacan los de las oficinas de Procórdoba en la Corredera y las oficinas que hasta hace unos días albergaban la Televisión Municipal, que prácticamente desmantelada se ha mudado del regio edificio del antiguo Ayuntamiento en Gran Capitán a las oficinas del Estadio del Arcángel. Precisamente en el estadio hay otra gran ballena varada: el Motomático, el centro de interpretación de las ciencias a través del motor. Se trata de un proyecto de 1.907 metros cuadrados, que pretendía tener salas expositivas, lúdicas y formativas, para que los estudiantes pudieran conocer más sobre la física de una forma práctica y los aficionados al motor contaran con muestras temporales. La primera piedra se puso en febrero del 2011 y aún estamos a la espera de las siguientes. Entre los abandonos más frescos está la Escuela de participación ciudadana en Lepanto, que se ha inaugurado tres veces pero que no ha tenido presupuesto para una programación estable y hoy por hoy está cerrada.

OTRAS ADMINISTRACIONES Se busca comprador de un edificio Patrimonio Histórico Andaluz en Córdoba. La torre cilíndrica de ocho plantas de altura mira aún orgullosa a la ciudad, pero en el interior de la antigua Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos queda muy poco. Actualmente se ha convertido en un edificio fantasmagórico, a pesar de la inversión económica que su construcción supuso y de las posibilidades cercenadas de usos futuribles. En el interior apenas queda nada después de su desalojo definitivo en el año 2008. Cuando los futuros agrónomos emigraron al Campus de Rabanales el edificio fue ocupado, tomado por los vándalos y despojado de los materiales que fueron considerados de valor económico y arquitectónico en su momento. Su propietaria, la Universidad de Córdoba (UCO), no ha encontrado comprador de este edificio fechado en 1963, obra del arquitecto Fernando Moreno Barberá (quien también hizo en la provincia la central térmica de Puentenuevo), y tampoco le ha dado un uso alternativo, por lo que la decrepitud se apodera a marchas forzadas de esta insignia arquitectónica de los sesenta. La Escuela de Ingenieros es solo un ejemplo de que el Ayuntamiento no es la única Administración que ha abandonado a su suerte parte de su patrimonio inmobiliario o no ha podido culminar sus proyectos antes de que la crisis les diera la coartada perfecta para hacerlo.

Sin irmás lejos, la Diputación de Córdoba aporta su grano de arena en este triste listado de la dejadez, con un edificio fantasma muy joven: la piscina cubierta del Parque Figueroa, en los antiguos Colegios Provinciales. El convenio firmado con la Junta para iniciar las obras en esa superficie cedida por la Diputación se remonta a febrero del 2004, ocho años después la piscina está terminada pero su puesta en marcha depende de que alguien quiera acarrear con los costes de sumantenimiento. Sin contar el Centro de Arte Contemporáneao (terminado y sin programación), del Centro de Visitantes (que se espera que abra en breve), la Junta de Andalucía tiene en Córdoba uno de los edificios fantasma por excelencia: el Silo de Noreña. Es curioso cómo un inmueble puede generar tantos debates sobre sus posibles usos y que finalmente no se haya hecho nada de nada en él. Desde que Rosa Aguilar propusiera en la campaña de las municipales del 2003 la reconversión del inmueble en un complejo cultural hasta hoy poco se ha avanzado y lo cierto es que la cuestión sigue igual que estaba hace diez años.

La Administración central también se apunta al abandono de las infraestructuras. En ese estado tiene el mercado del Alcázar, que albergará en un futuro la sede del Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía (IESA). Este edificio cierra la nómina de patrimonio cordobés público a la espera de un tiempo mejor.