El presidente de la asociación de vecinos explicó, en contra del argumento esgrimido por las personas que impugnaron la decisión del cabildo, que la casa de hermandad propuesta, un local de 160 metros cuadrados "y no un zulo como han dicho", es un lugar "humilde, pero dignísimo e infinitamente mejor que el actual, que se está cayendo a trozos y se ha convertido en una pocilga inmunda". Para Rafael Soto, la impugnación del cabildo que aprobó el traslado se debe a que "los señores impugnantes no están en la junta directiva de la hermandad cuando lo que buscan es protagonismo". En su opinión, "saben que no van a estar en la foto del traslado de las Angustias a San Agustín y quieren impedirlo a toda costa", una cuestión en la que, aseguró, "el obispo está ayudándoles y es culpable". Tras anunciar la impugnación canónica del decreto del Obispado, Soto insistió en que "estudiaremos tomar otras medidas judiciales".