Cuando tan solo quedan once días para la Semana Santa, la protesta de un grupo de costaleros (varones) de la hermandad de los Dolores, por la decisión de la junta de gobierno de no permitir a dos mujeres que sigan saliendo como costaleras bajo la Señora de Córdoba ha hecho estallar el debate sobre la posibilidad de que hombres y mujeres se coloquen juntos bajo las trabajaderas de un paso de Semana Santa.
La junta de gobierno comunicó su decisión a las afectadas --María Jesús Castón y Elisa Márquez-- el pasado mes de diciembre, pero la protesta de los que han sido sus compañeros no se materializó hasta el pasado viernes, durante el habitual ensayo.
Elisa Márquez es enfermera de profesión, y lleva saliendo desde 2001. Su padre, ya fallecido, fue costalero de la misma hermandad, en el paso del Cristo de la Clemencia: "Desde niña soñaba con ser costalera de mi hermandad, y jugaba con un costal que me regaló mi padre", declaraba a Diario CORDOBA. Con serenidad y convicción, reconocía sentirse dolida por la decisión, que había aceptado resignadamente. "Me ofrecieron --añade-- ir en cualquier lugar de la procesión, incluso muy cerca del paso, pero no he aceptado porque no me han dado ningún motivo lógico. No es cabezonería por mi parte, es sólo que no aceptan que la cuadrilla siga siendo mixta como hasta ahora".
"MUNDO CERRADO" Durante cinco años, María Jesús Castón ha sido costalera de la Virgen de los Dolores. "Soy hermana de la cofradía, nunca he salido de nazarena y no me planteo salir de otra forma que de costalera", aseguró a este periódico. Junto a su satisfacción por haber llevado a la Señora de Córdoba , le queda la tristeza de constatar que , según ella, "es un mundo cerrado, un mundo de hombres que no nos entiende, pero lo respeto". Elisa utiliza casi las mismas palabras que María Jesús: "Quise probar y probé, pero está visto que es un mundo de hombres".
Las dos costaleras son conscientes de que, desde el primer momento, hubo personas en la hermandad y en la propia cuadrilla que no estaban de acuerdo con su presencia bajo las trabajaderas. Y las dos se muestran resignadas ante la situación: "Lo llevo bien entre comillas, o sea, bastante mal, pero no creo que se pueda hacer nada", concluye María Jesús Castón.
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