Cerca de 1.500 personas acompañaron el entierro de los restos mortales de Juan Muñoz Lara, de 28 años de edad, muerto en la estación madrileña de El Pozo del Tío Raimundo después de los brutales atentados que sacudieron el jueves la capital de España.

Conocidos de la familia de Madrid y Córdoba se sumaron a la práctica totalidad de los vecinos de Guadalcázar en un funeral marcado por la indignación, la incredulidad y el dolor. Muchas personas se preguntaban el porqué de los ataques y, sobre todo, la identidad de los asesinos, que querían conocer antes de votar. Los asistentes al sepelio rompieron un silencio impresionante con un sonoro aplauso cuando el féretro de Juan Muñoz abandonaba la iglesia en dirección al cementerio.

Juan Muñoz, nacido en Guadalcázar aunque residente en Madrid, viajaba en el tren que estalló en El Pozo junto a su novia, que también ha muerto y que ayer fue identificada. Juan Muñoz, que estaba empleado en la empresa de telefonía Jazztel, volvía del municipio madrileño de Coslada, tras pasar la noche en casa de su pareja. Muñoz se había trasladado allí porque vivía cerca del Estadio Santiago Bernabéu y decía que "cuando hay fútbol, allí no hay quien pare", según recuerda una de sus tías.

Al sepelio asistió destrozado su padre, acompañado de su hermana. Su madre murió hace 8 años tras una larga enfermedad y la familia vivía en Madrid desde hacía unos 25 años. Juan Muñoz había salido de Guadalcázar con 3 años, aunque mantenía una estrecha relación con su localidad natal, pues volvía siempre en vacaciones y era muy querido por sus vecinos, según recuerdan Milagros Ramírez y María Angeles López, dos familiares que ayer asistían al entierro desde Córdoba.

El secretario provincial del PP, José Antonio Nieto, --natural de Guadalcázar--, asistió al funeral acompañado por el subdelegado del Gobierno, Javier de Torre. Junto al alcalde, Juan Rejano, estuvieron Mar Giménez y José Antonio Ruiz Almenara, del PSOE.

José Antonio Nieto recordó con la voz entrecortada al joven Juan Muñoz: "Teníamos casi la misma edad y de niños hemos jugado juntos por el pueblo cuando él venía en los veranos, aunque ya llevábamos un tiempo sin vernos", recordaba Nieto.