Córdoba lanzó ayer un grito contundente contra la guerra y en favor de la paz y el diálogo entre los pueblos. Entre 80.000 personas, según la Policía Local, y unas 100.000, según el Foro por la Justicia Social, salieron a las calles en una protesta pacífica pero rotunda contra la intervención militar en Irak. Los más mayores sólo recordaban una asistencia tan masiva en la manifestación por la democracia a finales de los años 70 o en la marcha de condena por la muerte de Miguel Angel Blanco.

Fue sobre todo una protesta ciudadana, popular, en la que se unieron distintas ideologías, razas y credos con una idea común: expresar su apuesta decidida por la paz. Había pancartas de muchos colectivos, partidos, sindicatos, ONG, asociaciones de todo tipo. Hubo banderas blancas, rojas, andaluzas, republicanas, palestinas, banderas gallegas manchadas de chapapote, la enseña arco iris del movimiento gay, imágenes del Che, caricaturas de Aznar y Bush, reproducciones del Guernica de Picasso...

En la cabeza de la manifestación el lema elegido por el Foro por la Justicia Social de Córdoba, convocante de la marcha: No a la guerra. No en nuestro nombre . Juan Escribano, uno de los portavoces del foro, señalaba que "el pueblo está gritando hoy de manera clara y contundente que no quiere la guerra" y consideró que esta respuesta debe llevar al Gobierno de Aznar a "dar marcha atrás y dejar de ser el aliado de EEUU en su política depredadora". Escribano afirmó que "esto es sólo el comienzo, seguiremos en la lucha pacífica contra el imperialismo y contra la guerra".

LA UNION DE LOS PUEBLOS

Otro miembro del Foro por la Justicia Social, Mohamed Daguiri, destacó que "más del 90% de los españoles y residentes en España estamos en contra de esta guerra" y señaló que los conflictos bélicos "además de causar la muerte de muchas víctimas inocentes, crean y alimentan los sentimientos de odio y rechazo entre los pueblos y las civilizaciones".

La mezcla de colectivos que se sumaron a esta convocatoria la hacían más variopinta en lemas y pancartas. Hubo representaciones de todos los partidos políticos, excepto el PP. La pancarta de Izquierda Unida la sujetaban, entre otros, la alcaldesa Rosa Aguilar y el coordinador de IU en Andalucía, Diego Valderas; y tras la del PSOE estaba la consejera de Cultura, Carmen Calvo, el presidente de la Diputación, Francisco Pulido, y el teniente de alcalde de Urbanismo, José Mellado.

Pero sobre todo hubo muchos ciudadanos anónimos, gente de todas las edades, niños en sus carritos, mayores con el paso renqueante, discapacitados en sus sillas de ruedas, familias enteras. Victoria es una joven estudiante que acudió a la marcha con un nutrido grupo de amigos "para que no haya guerra, ni esta ni ninguna, pero además es que esta vez no tienen ningún motivo".

Juan Martínez y Teresa Fontaneda son un matrimonio mayor que aún recuerda "lo que fue la guerra en España y no queremos que eso se repita. Sólo muere el pueblo y los de siempre se quedan con el petróleo y con todo". También había artistas como Pablo Muñoz, que hizo una enseña especial para la marcha: una escultura de metal con la forma de la paloma de la paz enredada en alambres de espino. Pablo está seguro de que en esta ocasión "la paloma se liberará del espino y no habrá guerra".

Desde luego, también había inmigrantes de los orígenes más dispares. Aldesa es una joven colombiana que trabaja con la ONG Córdoba Acoge y que aseguraba que "ésta es una guerra injusta, declarada por los intereses económicos de EEUU, es hora de que el mundo entero se una en contra de esta injusticia".

Al final de la manifestación, con Las Tendillas llena de gente y las calles Cruz Conde y Ronda de los Tejares colapsadas, mientras la cola de la marcha aún no había abandonado La Victoria, el portavoz del Foro por la Justicia Social, Pablo Martínez, decía que "es la manifestación más grande que hemos visto en Córdoba en los últimos tiempos. Es la plasmación en la calle de que la mayor parte de los ciudadanos está contra la guerra y que ahora el Gobierno debe rectificar su posición".