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Guerra en Oriente Medio

Trump amenaza a Irán con una campaña de destrucción masiva: "Esta noche morirá toda una civilización"

Estados Unidos e Israel han acordado un plan para destruir una extensa lista de "objetivos estratégicos" que incluye las centrales eléctricas iraníes, sus puentes o sus infraestructuras energéticas si no hay acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una rueda de prensa

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una rueda de prensa / Europa Press/Contacto/Li Rui

Barcelona

Todo está aparentemente preparado para la próxima fase de la guerra en Irán. En una reunión celebrada el pasado jueves entre el jefe del Estado Mayor de Israel y la comandancia del Comando Central de Estados Unidos ambos ejércitos dieron por cerrada la extensa lista de "objetivos estratégicos" que pretenden atacar en Irán si no hay acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz antes de que venza esta próxima madrugada el plazo concedido por Donald Trump a las negociaciones. La lista no se ha hecho pública pero, a tenor de lo anunciado por las partes, incluye la destrucción de las centrales eléctricas iraníes, los principales puentes del país, su infraestructura energética y petroquímica o sus ferrocarriles. "Toda una civilización morirá esta noche", dijo Trump este martes imbuido de furia apocalíptica. "No quiero que suceda, pero probablemente sucederá", añadió el republicano.

Los planes de destrucción masiva e indiscriminada del estadounidense son fruto de la frustración, como va quedando patente a medida que pasan los días. De su incapacidad para doblegar a un régimen mucho más débil tras 40 días de caótica agresión militar y cerrar de una vez la sangría política y económica que nubla las perspectivas de su partido en las legislativas de noviembre. Pero esa misma frustración que corroe a Trump es puro regocijo para Binyamín Netanyahu. La oportunidad de destruir la economía iraní es uno de los escenarios que ambicionaba el líder israelí, que aspira a infligir a Irán un golpe de tal calado que no levante cabeza en varias décadas.

Mapa que muestra los puentes estratégicos en Irán.

Su prioridad en esta nueva fase del asalto es el sector energético y la infraestructura nacional iraní, según el 'Jerusalem Post'. "Esto conducirá al colapso económico total de Irán y debilitará significativamente el control de su régimen terrorista", le ha dicho al mismo diario un alto cargo israelí de forma anónima. Este mismo martes Netanyahu confirmó que sus militares atacaron durante la jornada vías ferroviarias y puentes "utilizados por la Guardia Revolucionaria", ataques que llegan tras el bombardeo en los últimos días de tres de las mayores plantas petroquímicas de Irán, así como dos acereras y un aeropuerto en la provincia occidental de Lorestán.

Centrales eléctricas y puentes

No está clara la división del trabajo, aunque parece ser lo de menos. EEUU bombardeó por su parte "50 objetivos militares” en la isla de Jark, donde se procesa el grueso de las exportaciones de petróleo iraní. Y Teherán respondió atacando el mayor complejo petroquímico de Arabia Saudí, según la Guardia Revolucionaria. Pero lo peor puede estar por venir. Trump mantiene su amenaza de "diezmar todos los puentes de Irán" y dejar "fuera de servicio y en llamas" cada una de sus centrales eléctricas. Objetivos que, a ojos de muchos expertos, constituirían crímenes de guerra, por más que se pueda justificar la necesidad militar de los ataques.

Descripción de las centrales eléctricas más importantes de Irán.

El Estado persa tiene 300.000 puentes, 185 de ellos de más de 100 metros, según el Sistema de Gestión de Puentes de Irán. Paralelamente, cuenta con 327 plantas eléctricas para abastecer a sus 92 millones de habitantes, según la base de datos de World Power Plants, con una capacidad total de 195,6 gigawatios. La mayoría, unas 195, alimentadas con gas, y las principales, situadas cerca de los grandes centros urbanos. "La dispersion geográfica del sistema, la variedad de fuentes de generación y el diseño de interconexión lo hacen relativamente resistente a las disrupciones aisladas", le ha dicho al 'Wall Street Journal' un experto en el sistema eléctrico iraní.

Teherán amenaza con dejar a oscuras los países del Golfo

Las negociaciones indirectas para evitar que la guerra entre en una fase aún más catastrófica se espera que continúen durante toda la jornada, pero las perspectivas de éxito son escasas después de que Teherán rechazara el lunes la oferta para reabrir el estrecho de Ormuz a cambio de un alto el fuego temporal. Su régimen ha advertido que si EEUU e Israel llevan a cabo sus amenazas, dejará a oscuras a los países árabes del Golfo Pérsico y les privará de su gas y petróleo "durante muchos años". "Nuestra respuesta se extenderá más allá de la región si el ejército de EEUU cruza nuestras líneas rojas", dijo después la Guardia Revolucionaria en un comunicado.

El drama adicional de todo esto es que nada de lo que preparan EEUU e Israel parece que vaya a servir para acortar la guerra o resolver su asunto más espinoso: el cierre parcial del estrecho. Pensar que Irán se rendirá —como pretende la Casa Blanca— o que rebajará sus pretensiones negociadoras si se destruye su economía, es no haber aprendido demasiado de la historia. Solo hay que fijarse en Cuba, Corea del Norte o más recientemente en Gaza. Más bien al contrario, es probable que les sirva a los ayatolás para legitimar su narrativa, al demostrar que no es el régimen sino el pueblo iraní el objetivo de la furia de sus enemigos. Trump se lo ha puesto fácil al amenazar con devolver al país a la "edad de piedra", la misma expresión que invocaron algunos dirigentes israelíes antes de reducir Gaza a escombros.

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