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El Gobierno de Francia apuesta por el recurso constitucional del artículo 49.3 para aprobar los presupuestos por decreto

El primer ministro, Sébastien Lecornu, se enfrentará a dos nuevas nuevas mociones de censura presentadas por La Francia Insumisa y Agrupación Nacional, tras anunciar su intención de dar salida a las cuentas públicas sin votación parlamentaria

Imagen de archivo del primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu.

Imagen de archivo del primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu. / STEPHANIE LECOCQ / POOL / EFE

Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París

El tiempo se ha agotado, al igual que la paciencia de Sébastien Lecornu. Tras tres meses de debate en la Asamblea Nacional y después de buscar un consenso con las diferentes fuerzas políticas, el primer ministro de Francia está dispuesto a aprobar los polémicos presupuestos de 2026 mediante el artículo 49.3, recurso que le permitiría hacerlo por decreto, sin votación parlamentaria. "El calendario no ha sido respetado", justificó este lunes Lecornu tras anunciar su intención ante el Consejo de Ministros.

Con esta decisión "personal" ya tomada, el primer ministro prevé activar por primera vez el artículo 49.3 este mismo martes, durante el debate en la Asamblea Nacional sobre el proyecto de ley de finanzas, y recurrir de nuevo a él unos días después para la sección relativa a los "gastos" del texto. Este paso reaviva el fantasma de la moción de censura y coloca a Francia ante el riesgo de un nuevo bloqueo político, en caso de que La Francia Insumisa y Agrupación Nacional logren el apoyo suficiente para hacer caer al séptimo primer ministro desde que Emmanuel Macron asumió la presidencia. Al respecto, Lecornu denunció los "claros intentos de sabotaje" por parte de ambas formaciones.

"Les recuerdo que el abandono del artículo 49.3 fue solicitado por las fuerzas políticas de la Asamblea Nacional. Y pueden ver que estas posiciones han ido cambiando en los últimos días, simplemente porque todos están llegando a la conclusión de que nos dirigimos a un callejón sin salida", insistió el primer ministro ante la prensa. La decisión fue aplaudida por el presidente, que la calificó como una medida que "permite avanzar al país".

Lecornu, quien en su primer mandato duró tan solo 27 días para días después ser reelegido, ha mostrado una gran capacidad de negociación. Durante todos estos meses, ha intentado acercar posturas, mediante pedagogía política, para rebajar la tensión parlamentaria, consiguiendo cierta bendición del Partido Socialista después de anunciar un aumento de la prima de desempleo o el recargo sobre los beneficios de 300 grandes empresas. Unas medidas que permitían al partido de la rosa "considerar no bloquear el presupuesto", reconoció Boris Vallaud, jefe del grupo parlamentario socialista, para Le Parisien.

Sin embargo, las negociaciones se habían estancado desde hacía semanas en un punto de no retorno, obligando a Lecornu a renunciar a la promesa que había hecho el pasado 3 de octubre de no acogerse a este recurso constitucional. El mismo que hizo caer a sus antecesores, François Bayrou y Michel Barnier. Precisamente, Barnier insitió este lunes en la urgencia de aprobar estos impopulares presupuestos: "Ya es demasiado tiempo para ultimátums y chantajes socialistas. La responsabilidad presupuestaria exige respuestas", criticó en su perfil de X. También el expresidente François Hollande, apoyaba la idea del uso del artículo 49.3: "Si no cediera, si optara por un decreto, estaría asumiendo un riesgo", declaró el ahora diputado socialista para Radio J.

Aclarar las medidas para evitar la censura

Era casi un secreto a voces desde primera hora de este lunes y así lo avanzaba la ministra de Cuentas Públicas, Amélie de Montchalin. "No pretendemos salvar nuestros empleos; lo que queremos, junto con el primer ministro, es salvar el presupuesto. Si contamos con garantías suficientes, aplicaremos el artículo 49.3", adelantó. Sin embargo, no ha sido hasta esta tarde cuando el primer ministro lo ha comunicado en el rutinario Consejo de Ministros llevado a cabo en el Palacio del Elíseo.

Con este nuevo escenario, en los próximos días, Lecornu deberá seducir a esa parte del socialismo que le exige detallar aún más los aspectos del presupuesto hasta ahora vagos. También a la derecha republicana, que se mostró en un primer momento reacia a un presupuesto tildado como "fracaso", pero tras meses de negociaciones, cambió de opinión y abogó por "avanzar".

Según adelantó Lecornu este lunes, su objetivo sigue siendo alcanzar un déficit del 5% para el presupuesto de 2026. "La credibilidad de la firma de Francia depende en gran medida de este compromiso del 5%", añadió. En cuanto al contenido del texto, el jefe de Gobierno defendió la estabilidad fiscal para 2026, antes de aclarar: "Los impuestos a los hogares serán los mismos en 2026 que en 2025. Todos los instrumentos del impuesto de sociedades para el 99,9% de las empresas serán los mismos en 2026 que en 2025".

Donde se presenta más complicado para Lecornu es en el frente insumiso. El partido de Jean-Luc Mélenchon, quien siempre se ha mostrado muy crítico con las políticas macronistas, no ha tardado en anunciar que presentarán una moción de censura contra el Gobierno, mientras lamentaba la "falta de información sobre el patrimonio de los ultrarricos". A estas críticas se sumó la extrema derecha liderada por Marine Le Pen, que calificó los anuncios de "irresponsables" y advirtió que, a su juicio, se traducirán en un aumento de los impuestos y de la deuda. Por ello, Agrupación Nacional también presentará una moción de censura.

Hasta ahora, la popularidad del primer ministro, se mantiene estable. Según el barómetro mensual Ipsos, publicado el domingo 18 de enero por 'La Tribune Dimanche', Lecornu obtuvo un 29% de opiniones positivas, frente al 58% de opiniones negativas. Su imagen ha disminuido ligeramente dentro del bloque centrista, pero ha mejorado entre los simpatizantes de Los Verdes (+10), los socialistas (+15) y los republicanos (+9). Mientras que su jefe, Emmanuel Macron, continúa batiendo récords de impopularidad, con un 18% de opiniones favorables, frente a un 79% desfavorables, dos puntos más que en diciembre.

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