Una conversación de Mario Saavedra, EL PERIÓDICO, con Ricardo Martínez, Médicos Sin Fronteras, en Gaza.

Gaza
Diario de un mes de alto el fuego
Por Ricardo Martínez
(Coordinador de logística en Gaza de Médicos sin Fronteras)
"La primera puñalada fue nada más entrar en Gaza, al circular por Salah Al-din Road por donde tantas veces pasé hace dos años, y no ser capaz de reconocer por dónde andaba. Tuve que recurrir a Google Maps para saber dónde estaba. No hay nada en pie en todo el tramo, ninguna de las tiendas, almacenes, gasolineras, centros de salud..."
"Me quedé en shock al ver en lontananza como prácticamente se unía el cielo con la tierra debido a la destrucción masiva del lado este de la franja, de norte a sur. Hiela la sangre ver la línea del horizonte desde un lugar donde antes solo se veían edificios.
¡Imagínate que estás en plaza de Catalunya y puedas ver la Barceloneta, o el Retiro desde la plaza Mayor de Madrid! Ahora ya sabemos a qué se parece el fin del mundo".
Y ahora, ¿por dónde vamos?
“Vamos a Ciudad de Gaza, pero tenemos que pasar por calles que no sabemos muy bien a dónde nos llevan. Nuestros conductores son de esa ciudad del norte de la Franja, pero ni ellos mismos a veces son capaces de reconocer dónde están. No tienen referencias, aquella tienda, aquella plaza, aquel edificio. Tenemos que parar y llamar para que nos digan por dónde seguir”.
Mar de tiendas
“Otra imagen que encoge el corazón es el mar de tiendas que se ve, parece un campo de refugiados en África. Es una distopía, sabiendo cómo era Gaza antes del 7 de octubre”.
Poco a poco vuelve la vida a Ciudad de Gaza
"En las cinco visitas que he hecho a Ciudad de Gaza he podido comprobar cómo cada día había más y más personas regresando.
¡En la última visita he podido ver hasta un mercado! Es encomiable la capacidad de lucha y sufrimiento, la resiliencia que el pueblo gazatí demuestra cada día, cómo hacen por superar la barbarie a la que se han visto arrastrados".
"Alimentos… Día a día han ido apareciendo en los mercados nuevos productos. Empezamos a ver patatas, luego llegaron las manzanas, los plátanos y las naranjas. Un día vimos pollo, pero debió ser una ilusión óptica porque ya no lo volvimos a ver😔.
Desde el 1 al 28 de octubre entraron 2094 camiones (75 camiones al día), según el Programa Mundial de Alimentos. Está a años luz de las necesidades y del maná prometido de entre 600 y 800 camiones al día prometidos tras el alto al fuego".
Venta de dinero
"Si quieres efectivo, lo tienes que comprar. El sistema es sencillo, quieres 1.000 shekels, haces un envío desde una cuenta bancaria en Ramala o El Cairo a la cuenta del vendedor de billetes de 1.500 o 1.800 shekels, y ahí lo tienes. Si uno de estos “cash agent” se queda sin cash, va por las tiendas y compra dinero a los tenderos, y así continúa el ciclo".
Dignidad
"Es digna de mención la pulcritud con que visten, sobre todo las mujeres. ¿Cómo puede ser que viviendo en las condiciones inhumanas de la guerra, sin agua, sin baños, sin duchas, sin energía, sin nada, vistan sus 'abayas' con esa elegancia y delicadeza? Me asombra cada día".
Niños y niñas en la calle
"Dentro de todos los dramas que el genocidio ha causado, el más doloroso ver a los niños y niñas en la calle desde las primeras horas del día cargando garrafas de agua que pesan más que ellos, cargando leña para cocinar, etc…. Descalzos muchos de ellos”.
"Es curioso verlos jugar a las canicas como hacíamos en mi pueblo cuando teníamos su edad. Lo que ya no es tan curioso es cuando algunas veces se acercan al coche e intentan subirse, y cuando paras para que se bajen y no se lastimen, algunos hacen la señal con la mano como si tuviesen un arma y fueran dispararte. Qué horror pensar en las heridas psicológicas que esta barbarie les ha dejado" ☹ ☹
El fin del Mundo
"Uno de los objetivos de esta misión ha sido recomenzar las actividades de Médicos sin Fronteras en Ciudad de Gaza. A medida que nos íbamos acercando a Al Zaytoun, me dio la impresión de que si el mundo algún día se acaba y quedan cuatro supervivientes, la imagen bien podría ser esta".
Cómo nos protegemos
"Estamos montando una clínica en nuestras tiendas y aprovisionando con agua. Para esto hemos venido, a ayudar a la logística de la construcción de centros de salud en tiendas de campaña. Ojo, un detalle: la seguridad de nuestros equipos es lo primero, así que montamos muros de arena en habitáculos metálicos [para evitar la metralla o efectos de bombardeos cercanos]".
Centros de Salud destrozados
"En una de las visitas a uno de los centros de salud destrozados no se me olvidará cómo, al bajar del coche, me di cuenta que había cadáveres ☹. Siete bolsas con personas que probablemente el día que murieron solo pasaban por ahí, o se habían acercado al centro de salud a buscar refugio. Tampoco se me olvidará cómo uno de los responsables del centro se acercó a mí y me dijo: 'no te preocupes, lo vamos a arreglar y volver a abrir en una semana, ¡inshallah!'".
Reabriendo clínicas en Gaza
"Parte de nuestro trabajo es identificar y decidir dónde podemos reabrir las clínicas que están cerradas por la guerra, en zonas donde la gente está empezando a volver. La primera va a ser Al Jazerea. La segunda es en un campo de desplazados en Al Zaytoun, va a ser una clínica móvil de momento”.“Parte de nuestro trabajo es identificar y decidir dónde podemos reabrir las clínicas que están cerradas por la guerra, en zonas donde la gente está empezando a volver. La primera va a ser Al Jazerea. La segunda es en un campo de desplazados en Al Zaytoun, va a ser una clínica móvil de momento".
En el sur y el centro de la Franja de Gaza, MSF presta apoyo a dos hospitales -Nasser y Al Aqsa-, además de gestionar dos hospitales de campaña en Deir Al Balah, y operar tres centros de atención primaria.
Tras el alto el fuego, la organización ha podido reanudar sus actividades en la Ciudad de Gaza, donde ya apoyaba a los hospitales Al Helou y Al Shifa y contaba con una clínica. Actualmente, MSF está ampliando su presencia para poder reforzar más estructuras sanitarias en las zonas donde se concentra un mayor número de personas.
Reencuentros
"La emoción del reencuentro con los compañeros no se puede describir con palabras: abrazos interminables llenos de calor humano, agradecimiento, fraternidad. Lástima que sean tan cortos y comienzas a preguntar por cómo están, cómo se encuentran, como están sus familias. No llevaría más de 10 compañeros saludados cuando ya tres de ellos me dijeron que habían perdido padres, madres, hermanos, esposas, hijos, amigos, vecinos... a partir de ese momento dejé de preguntar".
La historia de Omar Al Saqqa
"Omar es probablemente la persona más importante para la misión desde que volvimos a Gaza a finales de octubre 2023. Gracias a él conseguimos recomenzar las actividades y a movernos en medio de la guerra. Gracias a él los primeros equipos pudieron construir centros de salud, recibir medicamentos, distribuir agua, etc...".
"El día en que me despedí de él a mediados de diciembre de 2023 lloré como un niño, mezcla de vergüenza por irme y abandonarlos, cariño, admiración, respeto y agradecimiento por todo lo que él hizo para que la intervención fuese posible. Se casó durante la guerra. Sí, la vida no se para".
"Y ha tenido una hija. Ni las bombas ni la catástrofe humanitaria, el intento de eliminar al pueblo gazatí, han impedido que la vida continúe. La niña se llama Naya (flauta en árabe), más bonita que un sol".
"... Nuestro regalo de bodas fue la camiseta de la selección española, con la que ganamos la última Eurocopa 😊".
Una despedida
Jueves 5 de noviembre




Un mensaje de esperanza
En uno de los centros médicos que visitamos alguien había escrito esto. ¡Lo reconstruiremos!