Guerra en Ucrania

Rusia lanza un ataque masivo contra Ucrania en su primera respuesta a la ofensiva sorpresa de Kiev

El Ejército ruso ha disparado 400 drones y 40 misiles sobre territorio ucraniano, causando al menos tres muertos, miembros de los servicios de Emergencia

Archivo - Daños ocasionados por un ataque ruso a Kiev, Ucrania

Archivo - Daños ocasionados por un ataque ruso a Kiev, Ucrania / Europa Press/Contacto/Andreas Stroh - Archivo

Barcelona

“He pasado toda la noche, hasta las cuatro de la mañana, en la estación de metro Shulaviaska; han caído misiles y drones”, constata Artiom desde Kiev a través del teléfono para EL PERIÓDICO. Según fuentes ucranianas, alrededor de 40 misiles balísticos y cerca de 400 de estos aparatos, que están erigiéndose como el gran avance revolucionario de la contienda, fueron disparados por Rusia contra objetivos dentro de territorio ucraniano en algunos casos sin determinar. Era la esperada represalia de Rusia por el audaz ataque de esta semana mediante aviones no pilotados, que causó significativos daños no conformados a la aviación estratégica rusa, uno de los tres pilares de su tríada nuclear.

Al menos tres personas, todos ellos empleados del servicio de emergencias han perdido la vida, y una cincuentena han resultado heridas como consecuencia de los bombardeos rusos. El Kremlin ha tardado cinco días en reaccionar al audaz ataque sorpresa de Kiev, y lo ha hecho con grandes dosis de previsibilidad: un bombardeo masivo que ha intentado desbordar las defensas aéreas de Ucrania. Según datos sin confirmar proporcionados por la parte ucraniana, cerca de la mitad de los drones y buena parte de los misiles habían sido derribados sin alcanzar su objetivo. En total, 13 lugares de toda la geografía ucraniana habían sufrido los bombardeos, mientras que otros 19 habían experimentado daños después de que se precipitaran restos de material militar abatido. En el frente, la situación no había experimentado grandes novedades, y tal como había constatado recientemente en declaraciones a este diario Serhii Kuzan, del Centro Ucraniano para la Cooperación y la Seguridad,

Todo el territorio

Los bombardeos afectaron a todo el territorio nacional, incluyendo las regiones de Volinia, Kiev, Ternópoli, Cherkasky, Kiev y Poltava, entre otros. Pese a la amplitud y el alcance de la operación militar, la represalia rusa no parece que vaya a intimidar a Kiev ni a disuadirle de que en el futuro evite lanzar iniciativas militares como la del fin de semana pasado, durante la que logró introducir de contrabando mediante un falso techo en los vehículos decenas de drones, dirigidos por operadores fuera de las fronteras ucranianas y que llegaron a golpear bases militares situadas a miles de kilómetros de distancia.

Los principales responsables ucranianos denunciaron que el grueso de los ataques se realizaron contra objetivos civiles y exigieron a los aliados occidentales que impongan sanciones. “Rusia debe hacerse responsable; desde los primeros minutos de esta guerra, han bombardeado ciudades y pueblos”, ha condenado el presidente Volodímir Zelenski. “Es el momento de que América y Europa detengan esta guerra ejerciendo presión sobre Rusia”, ha continuado. Su ministro de Exteriores, ha demandado “sanciones importantes” lo antes posible dado que durante la noche, Rusia había atacado “objetivos civiles” como represalia “por sus aviones militares destruidos”.  

Lo cierto es que, al igual que en las fases iniciales de la guerra, Rusia emite de nuevo signos de empantanamiento en Ucrania, después de un año, el 2024, en el que presentó algunos avances territoriales. Según valoró en su último informe el Instituto de Estudios Sobre la Guerra (ISW), el laboratorio de ideas que goza de mayor credibilidad entre periodistas y observadores, las bajas que están experimentando las filas del Kremlin, aunque algo inferiores a las del invierno pasado, siguen siendo muy elevadas, un total de 1.150 caídos por día, a cambio de avances territoriales que califica como "marginales".

Tan o más preocupante es el elevado porcentaje de defunciones registrados, más de 950, que de acuerdo conm el ISW, exceden de largo el ratio habitual de muertos y heridos en combate, cifrado en un fallecido por cada tres bajas. "Las pérdidas desproporcionadas en hombres y material por reducidos avances a lo largo del escenario de guerra es insignificante a medio plazo y tiene pocas posibilidades de lograr avances o ventajas significativas" (para la parte rusa"), certifica el ISW.

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