ANÁLISIS

Francia bloquea a la ultraderecha: ahora tiene que aprender a gobernar en coalición

La “clarificación” que pedía Macron arroja un resultado rotundo: el "cordón republicano" en la Asamblea Nacional es infranqueable para los de Marine Le Pen

París, 07/07/2024.- Podio vacío de Reagrupamiento Nacional, el partido de Marine Le Pen

París, 07/07/2024.- Podio vacío de Reagrupamiento Nacional, el partido de Marine Le Pen / CHRISTOPHE PETIT TESSON

Mario Saavedra

Mario Saavedra

Francia aprendió dos cosas en la noche de este domingo: que el muro contra la ultraderecha es infranqueable para los de Marine Le Pen por el momento; y que el precio a pagar es una división parlamentaria inédita, enmascarada en coaliciones de emergencia con ideologías muy diferentes que solo coinciden en una cosa: el no rotundo a la derecha populista.

El país tiene ahora que deshacer un nudo político del que no tiene experiencia. Aplicar una geometría variable parlamentaria a la que no está acostumbrada. Inventarse alianzas a derechas e izquierdas que puedan sostener a un primer ministro (el que proponga el presidente) y a un Gobierno sin mociones de censura durante al menos un año hasta que puedan volver a convocarse elecciones.

La Asamblea Nacional francesa ha quedado dividida en tres grandes bloques. El primero y más grande, el de la izquierda, ganadora de las legislativas de este domingo con el Nuevo Frente Popular (al menos 181 escaños de 577, a falta de asignarse tres al cierre de esta edición). El segundo, el Juntos de centro-derecha de Emmanuel Macron (166), que aguanta mejor de lo esperado el envite que él mismo se echó. El tercero, por sorpresa, el de la ultraderecha de Reagrupamiento Nacional (143), que ha sufrido un inapelable cordón sanitario republicano.

El actual primer ministro, Gabriel Attal, ya ha anunciado que este lunes presentará su dimisión al presidente, Emmanuel Macron, aunque se quedará en funciones. Macron deberá proponer a la cámara baja un nuevo candidato a formar gobierno. ¿A quién? ¿De qué partido? Va a esperar a que la Asamblea Nacional tome las decisiones necesarias, según telegrafía el Eliseo. Es decir, ver si se consigue negociar una suerte de coalición que alcance una mayoría absoluta (289 diputados) o se quede cerca.

¿Un izquierdista moderado?

Las opciones sobre la mesa son varias. Un candidato de la izquierda, que ha ganado las elecciones, pero del sector moderado. El expresidente socialista François Hollande ha conseguido su escaño como diputado. ¿Será él el elegido? Esta noche ha insistido en que no... por el momento. "No soy candidato para liderar el gobierno. Aún no hemos llegado a ese punto", ha asegurado a la televisión BFM.

No es fácilmente imaginable que Macron proponga al político de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon. El ahora diputado y ex presidente de La Francia Insumisa (LFI), que fundó, ha corrido a comparecer ante los medios en cuanto se han conocido los resultados de las encuestas. El primero en hablar, parecía tener prisa por apropiarse de la victoria de la noche, aunque no es ni portavoz oficial ni líder del Nuevo Frente Popular. Ha salido al balcón y ha sido aclamado por una masa de sus votantes. Ha pedido a Macron que nombre un primer ministro de izquierdas.

Pero la victoria del Nuevo Frente Popular es coral. Según el reparto de escaños, de los al menos 181 escaños amarrados por el NFP: 71 son de LFI, 64 son del Partido Socialista, 32 de los ecologistas y 9 del Partido Comunista.

Macron, reforzado

A Macron al final el órdago del adelanto electoral por sorpresa no le ha salido tan mal. Pidió a los franceses que "clarificaran" si querían que gobernara la ultraderecha, tras darles a los de Le Pen una victoria rotunda con el 31% de los votos en las europeas. La respuesta ha sido que no.

Pero es que, además, su coalición Juntos ha aguantado en el segundo lugar, mejorando por mucho las previsiones. Es cierto que ha sido en parte gracias a que los candidatos de izquierda se han retirado en las circunscripciones donde había tres candidatos, para concentrar el voto. Pero el resultado final (de nuevo, a falta de repartir 16 de los 577 escaños) es muy digno: al menos 155 diputados. El grueso, 95, son de Renacimiento, el partido de Macron. 34 del partido MoDem y 26 de Horizons.

Juntos y La Francia Insumisa (del NFP) son como el agua y el aceite, no se pueden mezclar. ¿Se saldrán los socialistas de la coalición para pactar con los de Macron? ¿Con Los Republicanos? Todo está abierto.

El resto de la Asamblea lo formarán al menos 143 diputados de Reagrupamiento Nacional y 43 de Los Republicanos. Hay también algunos grupos menores con el resto de escaños.

El gran derrotado de la noche en el juego de las expectativas ha sido el candidato de Reagrupamiento Nacional, Jordan Bardella. Ha denunciado la "frustración" de millones de franceses con una coalición "antinatural" contra su partido. Una alianza "del deshonor" que le habría impedido la victoria y que lanza a Francia "a los brazos de la extrema izquierda de Mélenchon". Se queda en la oposición. "La única oposición posible para la alternancia", ha dicho.

Las grandes coaliciones dejan el espacio de la crítica a los extremos. ¿Saldrán fortalecidos si se forma un gobierno de geometría variable? Para Marine Le Pen está claro: esto solo "aplaza" su victoria.