El grupo yihadista Al Shabab atacó la pasada noche un hotel cerca del palacio presidencial de Somalia en la capital, Mogadiscio, que frecuentan ministros, funcionarios del Gobierno y parlamentarios y en el que aún se escuchaban disparos esta mañana, informó la Policía.

Un número indeterminado de terroristas asaltó el hotel Villa Rose, en el centro de la capital y provisto de fuertes medidas de seguridad, tras provocar una explosión a las puertas del establecimiento en torno a las 17:00 GMT del domingo.

Las fuerzas de seguridad activaron una operación para poner fin al ataque, declaró el portavoz de la Policía Sadik Dodishe a la Agencia Nacional de Noticias Somalí (SONNA), al precisar que decenas de personas, incluidos funcionarios y civiles, fueron rescatadas.

"Los culpables pagarán el precio" por el atentado, agregó el portavoz policial en referencia a Al Shabab, que se atribuyó el asalto.

El viceministro somalí de Medioambiente, Adam Aw Hirs, confirmó en su cuenta de la red social Twitter que sobrevivió al ataque. "Estoy a salvo de una explosión terrorista contra mi residencia" en el hotel, señaló.

Según medios locales, el ministro somalí de Seguridad Interna, Mohamed Ahmed Doodishe, resultó herido en el ataque, si bien ese extremo no ha sido confirmado oficialmente.

Al menos 10 personas han fallecido en el ataque. Entre las víctimas hay dos personas con doble nacionalidad somalí y británica, ha informado Mohamed Dahir, agente de la Policía de Somalia, en declaraciones a la agencia DPA.

El ataque ocurrió después de que el pasado día 23 el primer ministro de Somalia Hamza Abdi Barre, que cumplía cien días en el Gobierno, informase de que más de 600 miembros de Al Shabab han muerto en operaciones militares efectuadas desde el pasado agosto.

En un comunicado, Barre también señaló que unos 1.200 yihadistas resultaron heridos en esas ofensivas del Ejército somalí, apoyadas en ocasiones por ataque aéreos con drones de aliados internacionales como Estados Unidos.

Al Shabab se atribuyó el doble atentado con dos coches bomba perpetrado el pasado 29 de octubre contra el Ministerio de Educación en la capital somalí, Mogadiscio, en el que murieron al menos 120 personas y más de 269 resultaron heridas.

El presidente somalí, Hassan Sheikh Mohamud, condenó entonces el "ataque terrorista cruel y cobarde".

El ataque fue el más mortífero desde que dos camiones bomba explotaran en la misma zona el 14 de octubre de 2017, matando a más de 500 personas, un atentado del que no se responsabilizó ningún grupo, si bien las autoridades creen que fue obra de Al Shabab.

Mohamud declaró el pasado 23 de agosto una "guerra total" para "eliminar" a Al Shabab, cuyos terroristas tomaron días antes un conocido hotel de Mogadiscio durante treinta horas y mataron a 21 personas.

Desde entonces, se efectuaron varias operaciones militares, apoyadas por Estados Unidos con fuerza aérea, contra los fundamentalistas.

Al Shabab comete a menudo ataques terroristas en Mogadiscio y otros puntos de Somalia para derrocar al Gobierno central -respaldado por la comunidad internacional- e instaurar por la fuerza un Estado islámico de corte wahabí (ultraconservador).

El grupo yihadista controla zonas rurales del centro y sur de Somalia y ataca también a países vecinos como Kenia y Etiopía.

Somalia vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin Gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra.