Tras la segunda vuelta electoral, los partidos de izquierda fortalecieron su presencia en las regiones al obtener el mandato de 9 de los 27 estados en Brasil, pese a la victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro, que se convirtió en el nuevo presidente de esa nación sudamericana.

Con 55,49 % de los votos, Bolsonaro ganó la segunda vuelta de las elecciones, con un golpe contundente a la izquierda que en estos comicios estuvo representada por Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT) y quien obtuvo un 44,51 %.

LA IZQUIERDA TODAVÍA TIENE FUERZA

No obstante, el liderazgo de la izquierda en las regiones se vio fortalecido en estas elecciones. El PT, fundado por el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva (2003-20010), preso y condenado a 12 años por corrupción, obtuvo cuatro gobernaciones, el mayor número de mandatos regionales ganados por una formación; mientras que el Partido Socialista de Brasil (PSB) ganó en tres estados.

El PT ganó en Bahía, Ceará, Piauí y Río Grande do Norte, estados del nordeste de Brasil, la región más pobre del país y donde ha predominado el "petismo" tras la llegada de Lula al poder en 2003. Sin embargo, perdió Acre, uno de sus más antiguos reductos electorales, así como el gobierno de Minas Gerais, ya que el gobernador Fernando Pimentel, que aspiraba a la reelección, quedó en tercer lugar.

Los socialistas, por su parte, ganaron en los nordestinos Pernambuco y Paraíba, y en Espíritu Santo, en el centroeste. A esas dos formaciones se sumaron el Partido Democrático Laborista (PDT), que ganó Amapá, y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) que se adjudicó la gobernación de Maranhao (Norte).

En Bahía, uno de los estados más pobres de Brasil, fue reelegido en primera vuelta con el 75,5 % de los votos Rui Costa, hijo de sindicalista y quien desde muy joven se inició en la lucha social con el PT. En Ceará fue reelegido por amplia mayoría (79,96 %) el actual mandatario, Camilo Santana, igual que sucedió en Piauí, donde Wellington Dias, con el 55,65 % de los votos, repetirá mandato.

En Río Grande do Norte ganó en el balotaje la candidata petista Fátima Bezerra con 57,61 % votos, la única mujer que gobernará un estado, y Renato Casagrande, del PSB, obtuvo por segunda vez la gobernación de Espiritu Santo con el 55,49 %.

En el estado de Paraiba fue elegido el también socialista Joao Azevedo con un 58,18 % de los votos y Paulo Camara repetirá mandato en Pernambuco, un estado de tradición socialista, tras obtener el 50,70 %. Waldez Góez del PDT ganó con el 52,38 % de los sufragios en Amapá y en Maranhao, estado que completa la fuerza de la izquierda en las regiones, fue reelegido con el 59,29 % de los votos el candidato del PCdoB y actual gobernador, Flavio Dino.

PIERDE PRESENCIA EL PSDB

Perdió fuerza a nivel regional en estas elecciones el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que junto con el PT es la otra formación de mayor tradición en el gigante sudamericano.

El PSDB, que gobernó Brasil entre 1995 y 2002 con Fernando Henrique Cardoso, no consiguió definir mandatos en primera vuelta y en la segunda logró tres gobernaciones de las seis que buscaba.

Una de ellas fue la de Sao Paulo, el estado más industrializado de Brasil, donde mantuvo su hegemonía con Joao Doria, que ganó con el 51,73 % de los votos frente a Marcio França, del PSB y quien obtuvo el 48,27 % de los sufragios. Los socialdemócratas también se adjudicaron los gobiernos de Río Grande do Sul y Mato Grosso do Sul.

LOS ESTADOS GANADOS POR LA DERECHA

El Partido Social Liberal (PSL), la formación del ultraderechista Bolsonaro, también fue sorpresa en estas elecciones al adjudicarse los estados de Rorarima, Rondonia y Santa Catalina.

El Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del mandatario Michel Temer, también obtuvo 3 mandatos, en Brasilia, Alagoas y Pará. Dos de las regiones más importantes de Brasil, Río de Janeiro y Minas Gerais, quedaron en manos de dos candidatos que apoyaron la elección del nuevo presidente de Brasil, pero que carecían de historial político y fueron una sorpresa en estos comicios.

Río de Janeiro quedó en manos del exjuez federal Wilson Witzel, del Partido Social Cristiano (PSC), que ganó con el 59,66 % de los votos, y Minas Gerais bajo el mandato del millonario empresario Romeu Zema, del partido Novo que obtuvo el 71,58 %.

El PSC también ganó en Amazonas, y los partidos de centro derecha Demócratas (DEM) y el Partido Social Democrático (PSD), triunfaron en dos estados cada uno: Goias y Mato Grosso y Paraná y Sergipe, respectivamente.