Más de nueve millones de portugueses vuelven hoy a las urnas por segunda vez en poco más de tres meses para elegir esta vez a su nuevo jefe de Estado, que sucederá en el cargo al conservador Aníbal Cavaco Silva tras una década en la presidencia. Pese al récord de candidaturas aceptadas, con un total de 19 aspirantes, la incógnita de esta jornada electoral se resume a si el tertuliano Marcelo Rebelo de Sousa, de 67 años, logrará más del 50% de los votos, evitando de esta forma una segunda vuelta.

Así lo vaticinan sin excepción los sondeos, que otorgan una holgada victoria al candidato apoyado por los partidos de centroderecha, en la oposición desde la llegada de los socialistas al Ejecutivo, el pasado mes de noviembre. Según estas mismas encuestas, de lejos le siguen Sampaio da Nóvoa y María de Belém, próximos al Partido Socialista y con cerca de un 16 % de intención de voto cada uno.

Las presidenciales se producen en un momento de cambio político en Portugal. Las legislativas dieron la victoria a los conservadores lusos, aunque sin la mayoría suficiente para reeditar la mayoría absoluta con la que contaron la anterior legislatura, lo que acabó permitiendo el ascenso al poder de los socialistas gracias a un acuerdo con el resto de la izquierda.

Además de beneficiarse de su presencia mediática tras 20 años como comentarista político, la posición de ventaja de Rebelo de Sousa de cara a estos comicios se debe también a haberse mantenido al margen de las controvertidas medidas de austeridad que el Gobierno de Passos Coelho aprobó en la anterior legislatura, según explica a este diario el politólogo luso António Costa Pinto. "El principal candidato tiene características singulares. No es un exprimer ministro, no es un político de carrera pese a que haya tenido alguna actividad política, y es muy conocido (...). Rebelo de Sousa pretende conquistar el centro, no solo porque los partidos de centroderecha solo sacaron el 38% de los votos en las legislativas, sino también por estar convencido de que él vale más", argumenta.

Esta teórica superioridad ha convertido al profesor en el rival a batir, objetivo de las críticas de todos sus contrincantes. El propio Rebelo de Sousa defiende que existen dos campañas: la que él mismo lidera para convencer a los portugueses y la del resto de candidatos, centrados al unísono en atacarle para forzar una segunda vuelta.

Sin una estructura de campaña al uso, carente de toda propaganda electoral en las calles, Marcelo Rebelo de Sousa ha sido el artífice de su estrategia de márketing, que se ha denominado "campaña del tupperware". O lo que es lo mismo, recorrer el país en coche, tartera en mano, sustituyendo los grandes mítines por distendidos encuentros en la calle con los ciudadanos.

En los últimos días, el candidato recibió una ayuda inesperada: la de su compatriota José Mourinho. Vestido de chándal, el técnico hizo una excepción y tomó partido por primera vez en política para pedir el voto para 'El Profesor' Marcelo, a través de un vídeo en el que se mostraba convencido de que los portugueses necesitan "de un vencedor y de carisma" para hacer frente a los retos actuales.

En opinión de Costa Pinto, el único factor que parece capaz de alterar los pronósticos es la abstención. La última vez que los portugueses eligieron presidente, el 53,5% decidió no ejercer su derecho al voto.

La proximidad de las elecciones celebradas en octubre, una hipotética desmovilización del electorado de centro-derecha y un sentimiento de desilusión con la política son algunos de los factores que pueden contribuir a que la cifra se repita.