El plan para redistribuir a 120.000 refugiados propuesto por la Comisión Europea sigue suscitando resistencias y pese a las intensas negociaciones previas de los últimos días tendrán que ser los ministros de Interior de la UE los encargados de buscar un acuerdo político que permita a los Veintiocho cantar victoria al menos en lo relativo al reparto. La negativa de Hungría a beneficiarse del nuevo mecanismo de emergencia ha obligado a la presidencia luxemburguesa de turno de la UE a intensificar discusiones y buscar alternativas para evitar un nuevo fracaso político de Europa.

«Todavía tenemos 20 horas. Sabemos que tenemos que encontrar una solución europea», advirtió este lunes el ministro luxemburgués Jean Asselborn tras una reunión en Praga destinada a convencer a los países más reacios que terminó sin avances. La propuesta original de Bruselas abogaba por aliviar a tres de los países afectados con el siguiente reparto: 54.000 procedentes de Hungría, 50.400 de Grecia y 15.600 de Italia. Con la renuncia de Budapest, la negociación arrancó este lunes con dos opciones: o aplicar el mecanismo solo a Grecia e Italia o crear un fondo de reserva con los 54.000 de Hungría, sin concretar países, que podría utilizarse por aquel que lo necesite en función de los flujos migratorios.

COMPROMISOS

En cuanto a las cuotas, se mantendrían cifras similares a las propuesta. En el caso de España, la presidencia asignaría a España 14.608 refugiados: 1.896 de Italia, 6.127 de Grecia más 6.585 de la reserva. Hungría, mientras tanto, tendría que participar con una asignación de 306 y 988 refugiados de Italia y Grecia, respectivamente. Números que podrían bailar a la baja si países que no están obligados a participar en el esquema -Irlanda, Dinamarca o Suiza- confirman los compromisos anunciados.

Los gobiernos habrían abandonado además la idea de Bruselas de permitir a un país quedarse al margen del reparto por circunstancias excepcionales a cambio de un pago del 0,002% de su PIB. El texto en negociación modifica ese plan y plantea permitir a los gobiernos, por circunstancias excepcionales, renunciar a un máximo del 30% de la cuota un año. «Queda mucha negociación», admitían este lunes fuentes diplomáticas. «Serán los ministros los que decidan», añadían otras. Los embajadores permanentes de los 28 continuarán hoy preparando el terreno a los ministros de cara a la negociación de esta tarde.