A juicio de las instituciones europeas, la reelección de Alexis Tsipras como primer ministro de Grecia no ha cambiado ni un ápice el tablero de juego. El líder de Syriza fue quien firmó el memorándum de entendimiento a mediados del pasado mes de agosto, quien lideró la negociación que llevó a ese complicado y doloroso acuerdo y el responsable, por tanto, de llevar a cabo las reformas y ajustes prometidos a cambio del tercer rescate de 86.000 millones de euros. De ahí que tras las felicitaciones de rigor, el primer mensaje que saliera ayer de la Comisión Europea fuera el de urgencia. "Hay mucho trabajo por hacer y no hay tiempo que perder", recordó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en una carta remitida a Tsipras.

La Comisión Europea espera que el nuevo Gobierno griego continúe por la senda fijada en verano y garantice la aplicación de un plan de ajustes que, entiende el Ejecutivo comunitario, ha sido validado en estas elecciones por una amplia mayoría de la población griega. "Confío en el futuro de Grecia. Tres cuartas partes de los votantes apoyan las reformas económicas y sociales", proclamaba a través de su cuenta de Twitter el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. "Grecia necesita un amplio apoyo de los partidos, estabilidad institucional y reformas en tiempo, de forma que la confianza pueda regresar entre los griegos y a la economía griega", añadió Juncker.

UN OTOÑO CALIENTE El nuevo Ejecutivo liderado por Syriza se enfrenta a un otoño movido. Tendrá que empezar a aplicar leyes aprobadas antes del verano y pendientes de implementación y adoptar nueva legislación con vistas a reformar las pensiones, la administración pública o subir el IVA. Todo ello con un horizonte cercano: octubre. Es en el mes que viene cuando la troika debería empezar a hacer la primera revisión del programa, que en Bruselas confían en concluir en otoño. Solo si esta evaluación es positiva se hará el desembolso de un primer tramo de ayudas de 3.000 millones y es entonces cuando el Eurogrupo lanzará el esperado debate sobre el alivio de la elevada e insostenible deuda pública helena. "El nuevo Gobierno tiene mandato para llevar a cabo estas reformas y la Comisión Europea está preparada para ayudar", aseguró ayer el portavoz de Juncker, que eludió valorar sobre los compañeros de viaje de Syriza en el nuevo Gobierno, los nacionalistas de derechas Griegos Independientes.

REPROCHES POR LA COALICION Quien sí lo hizo fue el presidente de la Eurocámara, Martín Schulz, que una entrevista en Radio France Internacional lanzaba un contundente reproche a Tsipras por compartir de nuevo coalición de Gobierno con un partido "populista y de extrema derecha" que, además, es el séptimo partido en términos de representación en el Parlamento. "Le he llamado por segunda vez para preguntarle por qué continúa con una coalición con ese extraño partido de extrema derecha", admitió el socialista alemán, que explicó no haber recibido respuesta del dirigente de Syriza.

Más cauto, el presidente de la UE, Donald Tusk, felicitaba a Tsipras y le pedía "dedicación y liderazgo" para poner en marcha un programa de ajustes que considera "crucial" para lograr la recuperación de Grecia. "Espero que las elecciones ofrezcan la estabilidad política necesaria para hacer frente a todos los retos que nos ocupan", subrayó Tusk.

Jeroen Dijesselbloem, presidente del Eurogrupo --ministros de Finanzas de los países del euro que negocian los rescates-- mostró su disposición a "seguir acompañando a Grecia en su esfuerzo de ambiciosas reformas". Y el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, manifestó que Berlín "colaborará de forma estrecha" con el nuevo Gobierno griego pero que espera tomar contacto a que este se forme, a la vez que reiteró su rechazo a un quita de la deuda.