Visitaban el Museo del Bardo, uno de los más importantes del Mediterráneo por sus mosaicos romanos, cuando sucedió el tiroteo. Cristina Rubio y Juan Carlos Sánchez, pareja de Sueca (Valencia), se ocultaron en un cuarto de la limpieza con la ayuda de un funcionario del museo, según relata France Press. Allí pasaron 17 horas agazapados y con los oídos atentos a cada ruido, cada grito, y al cruce de balazos entre la policía tunecina y los terroristas de Estado Islámico (EI).

El ataque al Bardo se produjo el miércoles por la mañana tras un intento frustrado de asaltar el Parlamento, cercano al museo. Entre un lugar y otro, los pistoleros de EI dispararon a un autobús con 40 turistas y asesinaron a siete, entre ellos un matrimonio catalán. Los supervivientes corrieron hacia el Bardo seguidos de un grupo de terroristas, que se atrincheraron en el jardín con varios rehenes.

Según David Rubio, padre de Cristina, en declaraciones a Efe, "escuchaban voces árabes por el pasillo, pero no sabían si eran atacantes o policías". Rubio ha podido hablar por teléfono con su hija, quien "con voz temblorosa" le ha relatado la noche de pesadilla en mitad de la luna de miel que iniciaron el 8 de marzo a bordo de un crucero de MSC. Túnez era la última etapa del itinerario.

Pero las 17 horas escondidos no solo fueron angustiosas para la pareja de enfermeros de 27 años (ella) y 33. El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, no abandonó la corrida de toros de la Feria de Fallas, en Valencia, hasta que le informaron de que entre las víctimas del atentado podría haber españoles. A las 18.30 le confirmaron que faltaban cuatro turistas en las listas españolas de los cruceros. Y a la media hora tuvo noticia del fallecimiento del matrimonio catalán.

Búsqueda desesperada

Los funcionarios de la embajada tunecina iniciaron la búsqueda desesperada de los recién casados. Sus teléfonos móviles estaban apagados o sin cobertura. Y ni en los hospitales ni en la morgue sabían nada de ellos. En la mañana del jueves, hacia las 10.30 horas, un policía abrió la puerta del cuarto de limpieza y los encontró allí dentro, inmovilizados por el pánico.

Cristina, embarazada de cuatro meses, fue trasladada a un hospital, donde se le practicó una ecografía. El feto se encuentra bien y a ella se le inyectó suero intravenoso. La pareja llamará a su hija Túnez.

El joven matrimonio regresará a España hoy en un avión fletado por el Ministerio de Exteriores.