El terror de las bombas volvió a sacudir ayer el Líbano, campo de batallas regionales que amenazan con incendiar el territorio de este pequeño país árabe. Un doble atentado suicida contra la Embajada de Irán en Beirut, en el barrio de Jenah, en el sur de la capital libanesa y feudo del grupo chií Hizbulá, causó la muerte a al menos 23 personas e hirió a un total de 146, según informó el Ministerio de Sanidad libanés. Entre los muertos se encuentra el agregado cultural de la legación diplomática iraní, el jeque Ibrahim Ansari, según confirmó Teherán.

El atentado, que fue reivindicado por las Brigadas de Abdulá Azzam, vinculadas a Al Qaeda, es un nítido mensaje para Irán y Hizbulá, que han enviado a Siria a miles de hombres a luchar junto a las tropas del presidente sirio, Bashar el Asad. "Esta acción pretende ejercer presión sobre Hizbulá para que se retire de Siria", indicó el grupo en un comunicado. "Nuestros héroes, sunís del Líbano, se han sacrificado como mártires", escribió en Twitter un responsable de las brigadas que exigió la liberación de sus milicianos de las cárceles libanesas.

Las Brigadas de Abdulá Azzam, llamadas así en honor al mentor del difunto jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden, amenazaron con llevar a cabo más ataques en el Líbano si Irán sigue enviando expertos militares a Damasco y animando a Hizbulá y a milicianos chiís de Irak a combatir en Siria contra los rebeldes sunís, apoyados por Catar, Arabia Saudí y Turquía.

PRIMERO CONTRA IRAN El atentado, cometido a las 9.40 de la mañana por dos kamikazes en una motocicleta y un vehículo 4x4, es el primero contra Irán desde que empezó la guerra en Siria en marzo del 2011. La República Islámica acusó "a Israel y a sus mercenarios" del ataque y el ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, dijo que es "una señal de alarma para todos".

El líder de Hizbulá, el jeque Hasan Nasrala, responsabilizó a "los extremistas" del atentado y aseguró que seguirá combatiendo en Siria. El régimen de Damasco apuntó a las monarquías del Golfo, a las que acusa de armar a los rebeldes. "El olor a petrodólar se desprende de todos los actos terroristas contra Siria, el Líbano e Irak", afirmó la televisión estatal siria.

PROMESAS DE SLEIMAN El presidente libanés, Michel Sleiman, llamó a su homólogo iraní, Hasan Rohaní, y le prometió "hacer todo lo posible" para identificar a los culpables. Por su parte, el primer ministro designado del Líbano, Tamam Salam, aseguró que "la mejor respuesta es la paciencia, la moderación y el fortalecimiento de la unidad nacional para hacer frente a los planes diabólicos".

La guerra siria ha traspasado las fronteras libanesas en forma de enfrentamientos entre chiís y sunís, partidarios y detractores de Asad, y de ataques con misiles y explosiones. Los suburbios del sur de Beirut, de mayoría chií, sufrieron dos ataques con coches bomba, en julio y agosto. En el segundo murieron 27 personas y se lo atribuyó un grupo que también alegó castigar el apoyo de Hizbulá a Asad.

"Esperábamos un ataque así. Lleva la marca del los yihadistas", comenta Hilal Khashan, profesor de la Universidad Americana de Beirut (AUB), que espera que este tipo de atentados se reproduzcan en el Líbano, pero que no estalle un conflicto abierto. "Los yihadistas debatieron si trasladaban la batalla al Líbano pero vieron que era contrapro-