El peronismo es como esas muñecas rusas conocidas como matrioskas: son huecas por dentro, de manera que en su interior encierran otra muñeca que, a su vez, hace lo mismo con una tercera, que repite de nuevo el mecanismo para albergar una cuarta. Todas son iguales pero de distinta dimensión.

Los peronistas replican ese mecanismo con un matiz ideológico: pueden ser socialcristianos, de izquierdas o ultraderecha, nacionalistas o neoliberales. En sus diferentes tamaños se amparan siempre en la figura tutelar de Juan Perón. Los argentinos, que van mañana a las urnas para renovar parcialmente el Congreso, elegirán entre dos versiones de esta matrioska nacional. Lo que se discute es si el kirchnerismo, la fuerza predominante de los últimos 12 años, tiene la posibilidad de extender su vitalidad más allá de 2015 o el emergente "peronismo renovador" vuelve al poder con sus viejos hábitos. La campaña electoral cerró anoche como mera formalidad.

La misma prosigue en las redes sociales y en el mercado negro del dólar, que llegó a perforar la barrera de los 10 pesos, casi el doble del valor oficial. Cristina Fernández de Kirchner salió de escena debido a la operación de un hematoma en el cráneo.

Pero es de ella de quien se habla aún sin nombrarla. Si bien las elecciones son nacionales, el principal interés se centra en la provincia de Buenos Aires, la más rica del país, de donde proviene el tercio de los votos totales. Y es en ese territorio donde el peronismo disidente irrumpe, según las encuestas, como ganador. Sergio Massa, un exjefe de Gabinete de Ministros de Cristina, que decidió desafiarla en las urnas. Si el domingo le gana a Martín Insaurralde, el candidato de Cristina Fernández de Kirchner, por más de 10 puntos, se autoproclamará aspirante presidencial para el 2015.

El alcalde de la sonrisa

Massa, con su sonrisa a prueba de enojos, pidió a los argentinos "construir el futuro aprendiendo de los errores del pasado". Sus principales ofertas electorales han tenido que ver con la lucha contra la inflación y la inseguridad. Actual alcalde de la localidad de El Tigre, Massa consideró que la mejor manera de frenar a los delincuentes es atiborrando las calles con cámaras de vigilancia. "Cada uno va a votar el domingo qué futuro quiere tener", le respondió Martín Insaurralde.

El delfín de Fernández de Kirchner no solo ha estado presente en las páginas políticas. Hizo público su romance con Jessica Cirio, una rubia vedete cuya silueta se refleja en la publicidad de lencería femenina Cocot como una imprevista extensión del proselitismo kirchnerista.

En Buenos Aires, la derecha más clásica, el partido del alcalde Mauricio Macri, y otras variantes de conservadourismo, se pelean por los primeros lugares. Los diarios del lunes ya están prácticamente escritos en Argentina. Aquellos que simpatizan con el Gobierno dirán que, pese a todo, el kirchnerismo habrá obtenido el 30% a nivel nacional y que, pese a una mínima sangría, seguirá controlando el Parlamento. Los opositores pondrán el acento en la derrota del Gobierno en territorio bonaerense.

El escritor Mempo Giardinelli, deja una amarga impresión de lo que vendrá: "Los rumbos alternativos que se ofrecen a la nación votante son, para decirlo suave, entre peligrosos y patéticos".