Dos de los factores que han convertido a Estados Unidos en la potencia hegemónica desde el final de la segunda guerra mundial son la estabilidad de su sistema democrático y el dinamismo de su economía. Esas virtudes, sin embargo, se están resquebrajando. Aunque Washington consiguió el miércoles abortar su enésima crisis fiscal y ahorrarle al mundo un nuevo cataclismo, la manera en que lo hizo reafirmó los problemas de gobernabilidad que vive el país, especialmente a la hora de solucionar sus desequilibrios macroeconómicos. Una situación que está mermando la confianza en la economía estadounidense y amenaza con socavar su liderazgo en el mundo.

CREDIBILIDAD DAÑANA Así lo expresó ayer el presidente Barack Obama en su primera comparecencia desde que el Congreso tramitara la ley para reabrir la Administración y aumentar el techo de la deuda. Una votación que se cerró unas horas antes de que el Tesoro tuviera que recurrir a sus reservas de efectivo para evitar la suspensión de pagos. "Probablemente nada haya dañado tanto nuestra credibilidad en el mundo, nuestra posición frente a otros países, como el espectáculo al que hemos asistido en las últimas semanas", dijo, para añadir: "Ha animado a nuestros enemigos, ha envalentonado a nuestros competidores y ha deprimido a nuestros amigos, que esperan de nosotros un liderazgo estable".

La deuda de EEUU está considerada como la más líquida y segura del planeta, lo que ha convertido a sus bonos del Tesoro en el refugio de capitales predilecto de bancos, países e instituciones. Pero es esencialmente una cuestión de confianza que se podría romper si los políticos en Washington siguen actuando con temeridad cada vez que hay que aumentar el techo de la deuda o resolver un entuerto fiscal. "La solvencia es como la virginidad. Se puede preservar, pero no se puede restaurar fácilmente", decía esta semana el mago de las finanzas Warren Buffet.

Hace dos años, ante un escenario parecido, Standard and Poor's rebajó por primera vez la calificación de su deuda. Esta vez no ha habido hasta el momento consecuencias, aunque Fitch revisó el lunes a la baja sus previsiones sobre la solvencia estadounidense.

EL DOLAR, CUESTIONADO El dólar representa hoy casi dos tercios de las reservas internacionales de divisas, muchas de ellas invertidas en deuda estadounidense. Y en dólares se realizan también más de la mitad de los préstamos y los depósitos trasnacionales. Pero este estatus no está asegurado. Una encuesta realizada en el 2010 por el McKinsey Global Institute aseguraba que menos del 20% de los ejecutivos consultados creen que el dólar seguirá siendo la divisa de reserva internacional en el 2025.

Esta misma semana, China mostraba su descontento con la situación actual. En un artículo de su agencia oficial de noticias, el mayor acreedor extranjero de la deuda estadounidense y principal candidato para arrebatarle el estatus de primera economía global, dijo que el mundo necesita una nueva divisa de reserva para protegerse de "los efectos colaterales de las crecientes turbulencias políticas en Estados Unidos".