La honradez volverá a estar de moda. Eso fue lo primero que ayer, ante a los resultados que arrojaban las elecciones, escribió en Twitter Beppe Grillo, fundador y líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S). El es el verdadero vencedor de estas elecciones, que algunos han resumido en "la victoria de los cómico-políticos italianos". A la vez, su movimiento se convierte en el primer partido que en Italia y en el mundo consigue colocarse como tercer partido nacional en el primer intento y "sin haber gastado un euro".

El Senado es ingobernable y en consecuencia el país, por lo que se abren muchas incógnitas para el futuro inmediato, pero el sexagenario cómico de Génova ha conseguido dar voz y resultados electorales a millones de indignados y desencantados en Italia. "Formarán otra vez una gran coalición y sobrevivirán algunos meses, pero han fracasado", dijo Grillo de los partidos tradicionales, en una breve comparecencia.

"Sería mejor volver a votar", dijo ayer Daniele Pesco, probable diputado por el M5S. "Ni hablar de alianzas con nadie", le apostrofaron desde el cuartel general de la formación, que está en un hotel, aduciendo que sería un error. "La única solución es mantener nuestra integridad exclusiva e individual", añadieron.

Pero la virginidad política no lleva a ningún sitio. O el M5S se mantiene y no hace ningún tipo de mayoría, o se alía con la izquierda del Partido Democrático y eso equivaldría a cambiar radicalmente el programa de los progresistas. El M5S denuncia en su programa las políticas dictadas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Estáis muertos, iros a vuestras casas", había gritado en sus 77 "espectáculos" --así llamó a sus mitínes electorales-- por la península. Añadió que vaciaría el Parlamento. "Tendrán que salir con las manos en alto, no les haremos nada, pero sí un control fiscal", añadía gritando a pleno pulmón y con voz ronca.

El movimiento se ha transformado en el primer partido de Sicilia, Marcas, Liguria, Cerdeña, Piamonte, Friuli, Veneto, Abruzos y no ha quedado mal en Lombardía (Milán), feudo tradicional de la derecha.

"Estamos viviendo un momento fantástico, se respira deseos de cambio, renovación, de un renacimiento del país", comentaban ayer más o menos todos los entrevistados en la sede central romana del M5S. Como si estuvieran ya en la cabina de mando, anunciaban: "Entraremos en las instituciones junto con todos los ciudadanos y empezaremos a trabajar para mantener las promesas, con la transparencia institucional en primer lugar". Lo ocurrido en Italia es como si de repente los jóvenes del 15-M hubiesen ganado, o casi, las elecciones en España. "Primero esperamos los datos definitivos, después nos reuniremos, escucharemos a la base y decidiremos qué hacer", añadían los nuevos cargos electos, con una satisfacción incontenible. Su edad no llega a los 30 años, visten informal y se sienten incómodos cuando las cámaras de televisión les enfocan. "No nos llaméis honorables, sino ciudadanos", repiten.