El Gobierno del conservador Antonis Samarás hubo de utilizar toda la fuerza de la ley y de la policía antidisturbios para acabar con la huelga del metro de Atenas, que ayer sumaba nueve días consecutivos en protesta por los recortes salariales y había sumido a la capital griega en el caos circulatorio. El Ejecutivo emitió un decreto de movilización forzosa --una prerrogativa para situaciones especiales que solo ha sido utilizada ocho veces en democracia-- que prevé penas de tres meses de cárcel para quienes se nieguen a acudir a su puesto de trabajo.

De madrugada, los antidisturbios desalojaron las cocheras del metro que habían ocupado los huelguistas, practicando varias detenciones. Hacia la media tarde, el metro volvió a funcionar cuando los empleados, con la orden de movilización forzosa en mano, comenzaron a ir a sus puestos, aunque el servicio no se restablecerá completamente hasta entrado el fin de semana.

"Estamos satisfechos de haber encarrilado a los trabajadores, pero más satisfechos están los ciudadanos", afirmó el ministro de Transporte, Kostis Hatzidakis, quien criticó a los sindicalistas del metro por haber continuado una huelga sin servicios mínimos y que un tribunal ya había considerado ilegal. El titular de Defensa, Panos Panayotópulos, dijo que el Gobierno "hizo lo que tenía que hacer" para evitar que varios millones de ciudadanos "fuesen convertidos rehenes" de los huelguistas.

ASAMBLEAS ABIERTAS Durante toda la jornada, los trabajadores realizaron asambleas abiertas sobre cómo continuar su lucha, aunque la lluvia obligó a suspender las manifestaciones. El sindicato de los trabajadores del metro ha pedido el parecer del Consejo de Estado sobre la constitucionalidad de la movilización forzosa. "El Gobierno actúa como la Junta, con nocturnidad y utilizando métodos propios de la ley marcial", denunció Panayotis Lafazanis, portavoz del partido izquierdista Syriza. Toda la oposición, e incluso uno de los socios de la coalición que apoya al Gobierno, ha criticado la actitud de Samarás.

Los problemas distan de haberse solucionado pues los empleados del resto de medios de transporte público también se han declarado en huelga y tampoco han previsto servicios mínimos. La dirección de la empresa de autobuses y trolebuses presentó ayer una demanda contra los huelguistas, pero un tribunal decretó que la protesta es legal, por lo que los paros seguirán.

El ya de por sí caótico tráfico ateniense se vio colapsado ayer por la mañana, pues no funcionaba ningún medio de transporte colectivo. Las imágenes del día fueron la gente caminando para ir a sus puestos de trabajo, los largos atascos y la presencia de un incontable número de taxis que aprovecharon la huelga para hacer su agosto, aceptando a varios clientes a la vez y cobrándoles por separado.