El apoyo a la independencia de Escocia ha sufrido un retroceso preocupante para el primer ministro de la autonomía, Alex Salmond. En el último sondeo, publicado esta semana, el número de quienes desean la ruptura con el Reino Unido ha descendida al 24%. Se trata del porcentaje más bajo desde la creación del Parlamento autónomo de Holyrood en 1999.

La encuesta anual que realiza la organización no gubernamental Scottish Social Attitudes refleja una caída de nueve puntos respecto al año anterior. Los que desean continuar seguir en la Unión alcanzan el porcentaje récord del 72%.

El estudio también constata que la mayoría de los escoceses reclaman mayores poderes para el Parlamento de Edimburgo, especialmente en las áreas de beneficios sociales e impuestos. "La campaña a favor del "sí" sigue teniendo que convencer a un sector mucho más amplio del público de los beneficios reales que la economía de Escocia obtendría con la independencia", comenta Rachel Ormston, directora de Scottish Social Attitudes. Ormston subraya, sin embargo, cómo la mayoría de los escoceses considera los poderes autonómicos actuales insuficientes.

El sondeo es el primero de este tipo que se realiza tras el anuncio de Salmond de convocar el referendo sobre la independencia para el otoño del año 2014. Un total 1.229 personas fueron interrogadas.

CAMPAÑA POR EL 'SI' Los promotores de la campaña a favor del "sí" (Yes Scotland) tratan de quitar importancia a los resultados. Su director, Blair Jenkis, insiste en que gran parte del trabajo se realizó cuando se barajaba la posibilidad de incluir una segunda pregunta, sobre la ampliación de los poderes de Holyrood (la opción devo max), como posible alternativa a la independencia, algo que posteriormente se descartó. El profesor John Curtice, al frente de la consulta, observa sin embargo que, "los que proponen la independencia parecen estar teniendo problemas para persuadir a los escoceses de los méritos de esa propuesta. En lugar de eso, hay más votantes que parecen preocupados por la posibilidad de dejar el Reino Unido".

Un factor que preocupa a los votantes es la posibilidad de que una Escocia soberana quede fuera de la Unión Europea. La Comisión en Bruselas ha rechazado la petición del Gobierno de Salmond para discutir las consecuencias de la independencia.

En la respuesta a la carta de la número dos del Ejecutivo escocés, Nicola Sturgeon, la Comisión aclara que no interfiere en asuntos internos de los países miembros y las discusiones solo tendrán lugar a requerimiento de "un Estado miembro" cuando exista "un escenario preciso".

DEBATE ABIERTO En el Parlamento de Edimburgo, Salmond aseguró ayer que el proyecto de someter a referendo la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea, "altera totalmente el debate" en torno a la independencia de Escocia. "La incertidumbre sobre la posición escocesa en Europa se debe a que el Partido Conservador está liderado por euroescépticos y a los compromisos que ha tenido que adquirir David Cameron para conservar el puesto".