Con la mano izquierda posada sobre las biblias de Lincoln y Martin Luther King, sus dos grandes referencias históricas, el presidente Barack Obama juró ayer por segunda vez en dos días el cargo, esta vez ante cientos de miles de personas en una ceremonia pública frente al Congreso. El ritual de la investidura precedió a un discurso donde Obama reclamó al país un esfuerzo colectivo para adaptarse a los tiempos y cerrar las grietas que lo siguen distanciando de los ideales de los padres fundadores. "No creemos que en este país la libertad está reservada para la gente con suerte ni la felicidad para unos pocos", declaró .

A diferencia del discurso de hace cuatro años, relativamente plano y marcado por los imperativos de la crisis económica, esta vez Obama respondió a lo que se espera de un gran orador. En apenas 15 minutos, encapsuló no solo sus esencias políticas, sino también muchas de las aspiraciones de sus bases más fieles. Desafió a los negacionistas del cambio climático, reclamó la igualdad de salarios para las mujeres y de derechos para los gais, defendió los pilares del Estado del bienestar y abogó por una solución para los millones de inmigrantes indocumentados que viven en EEUU.

UN LUCHADOR Fue el mismo Obama combativo de los momentos cruciales de la segunda mitad de su mandato. Un Obama que sigue apelando al entendimiento con los republicanos y a la necesidad de superar las diferencias para trabajar unidos, pero que al mismo tiempo está dispuesto a denunciar la intransigencia de parte del Congreso.

"No podemos confundir los principios con el absolutismo o substituir la política por el espectáculo o creer que el insulto es parte del debate razonable", dijo frente al más de medio millón de personas que se enfrentaron al frío para escucharle desde las escalinatas del Congreso y los jardines del National Mall. "Debemos actuar aunque sepamos que nuestro trabajo será imperfecto", añadió.

El presidente construyó su discurso tomando como referencia los documentos fundacionales de EEUU. Invocó el derecho a la vida, la igualdad y la búsqueda de la felicidad de la Declaración de Independencia para afirmar que los tiempos han cambiado y que es necesaria "una acción colectiva" para no traicionar esos principios. Y empezó muchas de sus frases con el "Nosotros, el pueblo" del preámbulo de la Constitución para pedirle a la ciudadanía que se implique en la política para ser el verdadero agente del cambio, una señal más de su intención de utilizar durante los próximos cuatro años a la opinión pública como antídoto frente al obstruccionismo republicano.

También esgrimió los principios que deben guiar la política exterior. Lo que está claro es que Obama no tiene ganas de más guerras y su prioridad, como ha dicho, es invertir en casa.