El debate del martes y los actos de campaña de Barack Obama y Mitt Romney ayer en estados bisagra han dejado algo meridianamente claro: los dos candidatos persiguen con igual interés a un grupo particular y determinante de votantes: las mujeres. Ellas representan alrededor del 60% de otro codiciado grupo, los indecisos, y son un creciente factor determinante en estados bisagra comoOhio, Iowa y Nevada. A las mujeres dirigen los candidatos buena parte de su mensaje. Y se ven obligados a refinarlo, con distinta suerte, como se comprobó en el debate.

Durante algún tiempo, y con potencial negativo, van a perseguir a Romney algunas declaraciones que hizo durante el cara a cara que tuvo lugar en la Universidad de Hofstra (Nueva York). La más llamativa será su desacertada referencia a"carpetas llenas de mujeres", la expresión que usó para contar que cuando llegó al Gobierno de Massachusetts y empezó a formar su gabinete todos los candidatos parecían ser hombres. "Caramba, ¿no podemos encontrar algunas mujeres cualificadas?” --recordó haber dicho-- Así que hicimos un decidido esfuerzo por buscar mujeres. Acudí a varios grupos de mujeres y dije '¿Nos podéis ayudar a buscar?' Y nos trajeron un montón de carpetas llenas de mujeres".

Además de que uno de los grupos que preparó los informes sobre mujeres ha aclarado que los tenía listos llegara quien llegara al Gobierno de Massachusetts, la frase provocó inmediatamente la reacción en internet y las redes sociales. Se han creado páginas desde humorísticas hasta cargadas de datos poniendo en cuestión el historial de Romney no solo en la contratación de mujeres, sino sobre otras posiciones y decisiones políticas que les afectan, como las cambiantes posturas que el republicano ha adoptado sobre el aborto.

Regreso a los años 50

Romney dio pie, además, a la sorna demócrata. Si en el debate Obama le dejó en evidencia por no haberse pronunciado sobre la Ley de Pago Igualitario, la primera que él firmó al llegar a la Casa Blanca y que facilita las demandas por discriminación salarial, en un acto en Iowa ayer el presidente ironizó diciendo que "no hace falta recopilar carpetas para encontrar mujeres cualificadas, con talento e impulso". Joe Biden, en Colorado, amplió la diana y acusó a Romney de "haber entrado en una especie de viaje a los años 50 en términos de mujeres".

Lo que el vicepresidente hacía era referirse indirectamente a otros desafortunados comentarios de Romney, al que la campaña demócrata lleva meses atacando ya por cuestionar la parte de lareforma sanitaria que incluye los anticonceptivos en la cobertura de los seguros y por propuestas como cortar la financiación a Planned Parenthood, un grupo que ofrece atención médica a mujeres, sobre todo de bajos ingresos.

En el debate el candidato republicano, al hablar de la flexibilidad laboral, cometió el desatino de arrancar una frase con "si vas a tener mujeres en la masa laboral" para acabar mencionando en el caso de su jefa de gabinete que tenía que "volver a casa para hacer la cena de los niños y estar con ellos cuando vuelvan del colegio".

Violencia y madres solteras

Aunque ha pasado más desapercibido, Romney también se metió en problemas con las mujeres cuando al contestar en el debate a una pregunta sobre el control de armas vinculó la violencia con las madres solteras. "Necesitamos madres y padres ayudando a criar niños --dijo Romney--. (...) Hay muchos padres y madres solteros fantásticos, pero caramba, es una gran idea decir a nuestros hijos que antes de que tengan hijos deben pensar en casarse con alguien. Cuando hay una familia de dos padres las perspectivas de vivir en pobreza se reducen dramáticamente. (...) Podemos hacer cambios en nuestra cultura para ayudar a alejar a la gente de la violencia y darles oportunidades".

Las mujeres solteras son uno de los grupos demográficos que más crecen en EEUU y representan un cuarto de la población en edad de votar (más aún en estados bisagra clave como Nevada). Hay 53 millones, 1,8 millones más ahora que hace solo dos años y un 19% más que hace una década. Y las madres solteras han pasado de 8,5 millones en el 2000 a más de 10 millones. En el 2008 un 55,8% de ellas fueron a las urnas.

Los deslices de Romney pueden pasarle factura en un terreno que empezaba a dar muestras de fertilidad para los republicanos. En el 2010, aunque la participación de las mujeres solteras cayó más que entre otros grupos, los conservadores ganaron por primera vez en 30 años el voto femenino. Y el esfuerzo del candidato y su campaña es enmarcar las preocupaciones de la mujer en la actual coyuntura económica de crisis. "Este presidente ha fallado a las mujeres de EEUU. Han sufrido para conseguir trabajos. Han sufrido al caer en la pobreza", dijo ayer en un acto en Virginia, profundizando en una línea que usó en el debate, donde recordó que 3,5 millones de mujeres más son hoy pobres que cuando Obama llegó a la Casa Blanca.

Aunque dos encuestas de Gallup y el centro Pew antes del segundo debate apuntaban a que Romney estaba logrando avances entre las votantes y le colocaban prácticamente empatado, la campaña de Obama ha disputado esos sondeos y la mayoría siguen reflejando ventaja para el presidente. Y lo que sucedió en Hofstra no ayudó. "La brecha entre Obama y Romney estaba reduciéndose pero no estoy segura de que el gobernador lograra (en el debate) avanzar significativamente (con las votantes)", analizó el martes Meena Bose, directora del centro de estudios sobre la presidencia en el campus neoyorquino.