La OTAN e Irak han firmado un acuerdo de cooperación en virtud del cual los aliados prestarán apoyo a Bagdad para la formación y el desarrollo de las fuerzas de seguridad iraquíes y reforzar el diálogo político en materia de seguridad entre ambas partes después de que la Alianza Atlántica pusiera fin a su misión de entrenamiento de las fuerzas iraquíes a finales de diciembre por falta de acuerdo sobre las condiciones para prorrogarla.

El acuerdo introduce un marco para apuntalar un diálogo político "regular" entre ambas partes sobre seguridad y afianzar la cooperación bilateral para abordar las amenazas compartidas de seguridad, además de facilitar el marco para la cooperación y apoyo al entrenamiento en áreas como la lucha antiterrorista, la lucha contra el crimen organizado, la protección de infraestructuras energéticas críticas, gestión de crisis y respuesta ante desastres y en materia logística, según ha informado la Alianza en un comunicado.

La OTAN e Irak trabajarán conjuntamente además para "desarrollar la capacidad de las instituciones de seguridad iraquíes y cultivar la pericia de sus academias de defensa nacionales" después de que la Alianza Atlántica se haya comprometido a asistir al país a consolidar un sector de seguridad "moderno" tras el fin de su misión de entrenamiento.

La cooperación se basará en los principios de respeto para la soberanía, el Derecho Internacional, la responsabilidad conjunta y el beneficio mutuo, según el acuerdo pactado, que en última instancia pretende consolidar la capacidad de Irak para contribuir de forma "constructiva" a la seguridad regional.

El vicesecretario general de la OTAN, el embajador estadounidense Alexander Vershbow, y el asesor de Seguridad Nacional del Gobierno iraquí, Faleh Faisal al Fayad, firmaron este lunes el acuerdo de Asociación y Cooperación, similar a los ya firmados por la OTAN con otros socios como Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Pakistán, Afganistán y Mongolia y marca la adhesión formal de familia de socios a nivel global de los aliados.

Este tipo de acuerdo permite a cada socio de la OTAN escoger libremente las áreas de mutuo interés en las que quiere implicarse con los aliados, así como el alcance de la cooperación.

Los aliados decidieron poner fin a su misión de entrenamiento de las fuerzas iraquíes a finales de diciembre de 2011, coincidiendo con la retirada de las tropas estadounidenses del país, por falta de acuerdo con Irak sobre las condiciones para prorrogar su mandato. Irak rechazó previamente dar la inmunidad para las tropas estadounidenses, la condición que Washington exigía para mantener la presencia de algunas de sus fuerzas en el país más allá de finales del año pasado.

La misión de entrenamiento de la OTAN en Irak, integrada por unos 130 efectivos en el último periodo, fue lanzada en 2004 con el objetivo de asistir a las autoridades interinas iraquíes a entrenar al Ejército y a la Policía tras la invasión estadounidense iraquí en 2003 que derrocó al régimen de Sadam Husein.

Más de 5.000 militares iraquíes y más de 10.000 agentes de Policía en Irak han sido formados en el marco de la misión de la OTAN, mientras que cerca de 2.000 efectivos han recibido formación en los propios países aliados. La misión aportó además una inversión de más de 115 millones de euros en material militar y 17,7 millones de euros en fondos de los 28 países de la OTAN para entrenamiento y formación en instalaciones de la Alianza.