España apeló ayer a una resolución "pacífica y democrática" de la crisis desatada en Paraguay. Mientras todos los países latinoamericanos han calificado la destitución de "golpe de Estado", el Gobierno de Rajoy se ha limitado a pasar de puntillas. "El Gobierno español ha tomado nota de la decisión del presidente Fernando Lugo de someterse a la resolución del Senado que le ha destituido del cargo", reza un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores.