Israel observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos en la vecina Siria. La posible caída del régimen de Al Asad podría afectar el equilibrio regional. El Estado hebreo teme que, si cae el régimen, los Hermanos Musulmanes ocupen el poder y potencien sus relaciones con Irán y con los movimientos islamistas.

Es una preocupación que dejó patente ayer el portavoz del Ministerio de Exteriores israelí, Igal Palmor, que se mostró esperanzado en que la primavera árabe traiga democracia. "La democracia no se hace en un día. Puede llevar mucho tiempo en países sin experiencia y nos preocupa lo que pueda ocurrir en el camino".