Pocas veces se ve una jornada de elecciones regionales que marque tantos hitos en la historia política de un país. Los comicios celebrados ayer en los estados de Baden-Württemberg y Renania Palatinado dejaron patente, de un lado, el desgaste de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel y sus socios liberales del FDP, que ayer fueron los grandes perdedores de la jornada, y de otro la creciente popularidad de Los Verdes que se embolsaron prácticamente todos los votos perdidos por el resto de partidos.

Más de 11 puntos se dejaron entre CDU y FDP en Baden-Württemberg, el estado considerado cuna de los liberales alemanes --que lograron un escaso 5%-- y donde los de Merkel tendrán que abandonar el poder por primera vez en casi sesenta años a pesar de haberse mantenido como fuerza más votada con el 39% de los votos.

El feudo conservador pasará ahora probablemente a manos de una coalición de socialdemócratas y Los Verdes, que lograron un 23,1% y un 24,2% respectivamente, y en la que los últimos serán por primera vez en la historia el socio mayor en una coalición de Gobierno.

La misma fórmula, pero con el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en el poder, fue escogida ayer por los votantes de Renania Palatinado donde perdieron más de diez puntos, bajando hasta el 35,7%, y la mayoría absoluta. La espectacular caída socialdemócrata en este estado fue eclipsada por el fracaso de los liberales que no lograron más del 4% de los votos y quedan, por tanto, fuera del parlamento regional. La CDU se mantuvo e incluso ganó dos puntos, alcanzando el 35% de los votos, y los verdes sumaron 10 puntos hasta un 15,3%.

No cabe duda de que cada uno de los votos depositados ayer pasaba de alguna manera por Berlín y por las últimas decisiones tomadas por el Gobierno de Angela Merkel, especialmente las relacionadas con política energética. Y es que la reacción de la coalición pronuclear por excelencia ante el trauma de Fukushima --como han venido llamando los políticos alemanes a la explosión de la central nuclear japonesa-- no ha convencido ni entre los más fieles a ambos partidos.

MEDIDAS DE CHOQUE Una moratoria de tres meses para una ley recién aprobada que alargaba la vida de las centrales nucleares y el cierre inmediato de las siete plantas más antiguas del país debían apaciguar el rebrote del movimiento antinuclear del país. No ha sido así. La prueba está en los resultados de Los Verdes y la consecuencia se llama Winfried Kretschmann.

Este profesor de ética de 62 años, ecologista convencido, católico y veterano de la división regional del partido, será, según todo indica, el primer dirigente verde de un land alemán, ni más ni menos que de uno de los más prósperos y con cuatro centrales nucleares en su territorio, dos de las cuales han sido cerradas tras el anuncio de la moratoria. Falta ver qué consecuencias tendrán los resultados en el futuro de la coalición de Gobierno.