El presidente de Portugal, José Sócrates, presentó anoche su dimisión. El rechazo al plan de ajuste presentado al Parlamento ha sido la causa de su marcha. El Parlamento portugués ha rechazado el cuarto plan de austeridad presentado en el último año por el Gobierno del partido socialista, cuyos dirigentes habían anunciado la posible dimisión del Ejecutivo si no era aprobado.

La decisión parlamentaria abre un periodo de incertidumbre en el que no se descarta incluso la necesidad de un plan de rescate europeo para evitar que la especulación financiera internacional dispare el tipo de interés de la deuda y colapse la economía del país.

Todos los partidos de oposición, dos conservadores y tres de tendencia marxista, han votado contra el paquete de medidas económicas anticrisis presentado por el primer ministro José Sócrates, que solo ha recibido el apoyo de su propio partido, con 97 de los 230 diputados.

Sócrates, que no ha intervenido en la sesión y ha asistido solo a su inicio, tiene previsto hacer una declaración tras reunirse con el jefe de Estado, el conservador Aníbal Cavaco Silva, al que, según varios líderes políticos, socialistas incluidos, puede presentar la renuncia.

La presentación del plan ha correspondido a varios ministros del Ejecutivo, el primero de ellos el de Finanzas, Fernando Texeira dos Santos, que ha empezado la sesión parlamentaria con una exposición de las medidas de ajuste y la advertencia sobre las graves consecuencias financieras que tendría un no.

Boicot político

El Partido Socialista luso ha instado varias veces en los últimos días a que los conservadores presentaran alguna alternativa para negociar las propuestas del Gobierno mientras la desconfianza de los mercados en la economía lusa disparaba los intereses de su deuda por encima del 8%.

El PSD ha reiterado en el debate sus argumentos contra el plan de Sócrates, que ha rechazado porque no le fue consultado antes de presentarlo a Bruselas y porque impone nuevos sacrificios faltos de "sensibilidad social" y revela, según la fuerza conservadora, que el Ejecutivo no es capaz de sacar al país de la crisis. Los conservadores han pedido "seriedad y patriotismo" para frenar la crisis, de la que responsabilizan a los socialistas, en el poder en los últimos seis años.

El nuevo plan del Gobierno quería ampliar, con mayor presión fiscal y recorte de pensiones, las medidas contenidas en las tres versiones anteriores, que fueron negociadas con Bruselas e implicaron subida de impuestos, reducción de salarios, gasto e inversiones del sector público y rebaja de subsidios sociales.