Al menos siete personas murieron hoy y diez resultaron heridas en un ataque suicida contra una comisaría en el distrito noroccidental paquistaní de Hangu, informó a Efe una fuente policial. El atentado se produjo cuando un suicida empotró un automóvil cargado de explosivos contra la comisaría de la población de Doaba. La explosión acabó con la vida de tres policías y cuatro civiles y dejó heridas a otras diez personas, según la fuente consultada por Efe. Los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos, algunos de ellos en estado crítico. Tanto en Hangu como en otras poblaciones de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa (KPK) que se hallan cerca de las zonas tribales fronterizas con Afganistán, hay una fuerte tensión tribal y sectaria y se registran atentados a menudo. Los más castigados acostumbran a ser las fuerzas de seguridad, que libran continuos combates con los insurgentes en varios puntos de esta conflictiva región, pero los atentados también han golpeado a lugares de culto, congregaciones civiles o milicias antitalibanes. Este año, los ataques se están centrando incluso más que anteriormente en KPK y menos en los centros urbanos de Pakistán, algo que resta visibilidad a una ola de atentados que está dejando decenas de muertos en el montañoso noroeste. Según un estudio del Instituto de Pakistán para Estudios de Paz (PIPS), en 2010 se registraron un total de 2.113 ataques insurgentes, terroristas o de corte sectario, que acabaron con la vida de 2.913 personas y causaron heridas a otras 5.824.