La participación española en la guerra de Irak desencadenó una oleada de protestas que acabó siendo decisiva en la derrota electoral del PP en las elecciones de marzo del 2004. La oposición, encabezada por José Luis Rodríguez Zapatero, centró sus críticas en la ausencia de un mandato de la ONU y en el sometimiento al dictado del presidente de Estados Unidos, George W. Bush. El motivo de la intervención militar fue la supuesta existencia de unas armas de destrucción masiva que nunca llegaron a aparecer.