La Siria de Bashar el Asad se había mantenido prácticamente indemne a la oleada de protestas que han puesto en jaque el orden establecido en el mundo árabe. No más de 150 personas se habían manifestado desde el martes, hasta que ayer se rompió la tendencia en Deraa, muy cerca de la frontera jordana. Según la agencia Reuters, miles de personas marcharon pacíficamente contra la corrupción y por las libertades políticas. Los manifestantes fueron atacados por la policía y los militares. Al menos tres civiles murieron.

El Observatorio sirio de Derechos Humanos informó de movilizaciones en Damasco y otras ciudades y elevó los muertos en el país a seis, por "el excesivo uso de la fuerza contra los manifestantes". La agencia oficial SANA dijo que las fuerzas de seguridad tuvieron que "actuar para proteger a los ciudadanos".