O yo, o el apocalipsis. Este es el mensaje que quiso transmitir ayer el líder libio Muamar el Gadafi a través del llamado comité de defensa, institución equivalente al Ministerio de Defensa del país norteafricano, cuando advirtió de que "cualquier acto militar" contra Libia "pondrá en peligro las actividades aéreas y marítimas en el mar Mediterráneo". A miles de kilómetros, en la sede neoyorquina de la ONU, ya se debatía la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia.

Una vez más, el régimen libio recurrió a amenazas con hipotéticas consecuencias impredecibles para Occidente si este opta por intervenir en la guerra civil en que ha degenerado la revolución democrática en el país norteafricano. Los barcos o aviones que crucen el mar Mediterráneo "sean civiles o militares, serán objeto de un ataque defensivo", amenazó un comunicado emitido por las autoridades libias.

DELIRIO DICTATORIAL El delirio propio de un dictador y un régimen que saben que están heridos de muerte no se detuvo ahí. Gadafi en persona salió ayer tarde a la palestra para amenazar en un discurso de audio "con grandes bombardeos en la ciudad de Bengasi" (capital de la Libia liberada) si los rebeldes no se habían rendido en la madrugada de ayer. "Estas son las últimas horas de esta tragedia; llegaremos esta noche y no tendremos compasión", advirtió. A decir del excéntrico dirigente, la entrada que piensan hacer las fuerzas favorables a él en la segunda ciudad del país y bastión rebelde se asemejará a la entrada de las tropas de Franco en Madrid al acabar la guerra civil española. "Vosotros sois la quinta columna en la ciudad", dijo, dirigiéndose a los habitantes de Bengasi, a los que considera sus partidarios y en los que se apoyará para "liberar a la población". Se trata de una nueva muestra de la pérdida de contacto con la realidad por parte de Gadafi, ya que en la segunda ciudad del país, cada viernes se celebran multitudinarias plegarias en las que el imán, durante el sermón, abomina del dirigente y su familia.

Por otra parte, Tarek Alí Ejhaui, miembro del comité de comunicación del Consejo Nacional Transitorio, admitió que tres decenas de rebeldes murieron en combates en Ajdabiya.