Irak sigue sin ser ningún modelo de democracia y el retraso, cercano a seis meses, en la formación del nuevo Gobierno tras las elecciones legislativas de marzo lo atestigua. Sin embargo, en opinión de Kenneth M. Pollack, director del Centro Saban para la Política en Oriente Próximo, EEUU no está yéndose de un país con un sistema político roto. "La política iraquí sigue siendo profundamente disfuncional y la estabilidad a largo plazo depende de mayores progresos políticos, pero es posible ahora imaginarse a Irak avanzando hacia la paz real", escribe el analista en The Washington Post.

El futuro de Kirkuk, epicentro de una región rica en hidrocarburos que kurdos y árabes sunís se disputan, es una de las principales cuestiones que deberán resolver los dirigentes políticos iraquíes. Soldados de la Tercera División de Infantería, bajo el nombre de Brigadas de Asistencia y Consejo, permanecerán estacionados en el norte de Irak.