Tras 12 años en el Elíseo y 18 en la vivienda reservada al alcalde de París, Jacques Chirac se ha jubilado de la política activa y de las residencias oficiales, pero sigue siendo muy popular. Ahora vive con su esposa, Bernadette, en un noble apartamento frente al Louvre cedido por la viuda del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, cuya muerte en un atentado afectó profundamente a Chirac. Toda la familia se ha adaptado al nuevo espacio menos el perrito, Sumo, bautizado así en honor a la pasión del ex presidente por la lucha japonesa. Según Bernadette, se volvió agresivo a causa de la nostalgia que le produjo abandonar los espaciosos jardines del Elíseo.

Chirac está entregado a la fundación que lleva su nombre, dedicada a promover el desarrollo sostenible y el diálogo entre las culturas. El viernes entregará los premios de la fundación.