Otra catástrofe aérea, la tercera en menos de dos meses. Un avión de la compañía iraní Caspian Airlines, un modelo Tupolev de fabricación rusa, se estrelló ayer con 168 personas a bordo poco después de despegar de Teherán con destino a Ereván, capital de Armenia. No hay supervivientes.

Los motivos del siniestro se intentarán concretar tras el análisis de la caja negra porque, pese a que ayer tomaba cuerpo la hipótesis de un fallo técnico, se desconocían todos los detalles. Lo que sí confirmó un alto funcionario iraní es que el piloto se puso en contacto con la torre de control poco después de despegar para informar de que tenía problemas técnicos y solicitar un aterrizaje de emergencia. No hubo tiempo. Uno de los motores se incendió en el aire y, a renglón seguido, el aparato se estrelló a los 16 minutos de despegar cerca de la ciudad de Qazvin, una zona rural a unos 150 kilómetros al norte de Teherán.

FLOTA EN MAL ESTADO La flota de Caspian Airlines, fundada en 1992, al igual que las de otras compañías iraníes, no goza de buena salud. Las sanciones económicas internacionales impuestas al país desde 1980 --tras el triunfo de la Revolución Islámica-- no han facilitado la renovación ni la compra de repuestos para los aparatos.

MODELO MUY UTILIZADO El avión siniestrado ayer con 153 pasajeros, entre ellos dos niños, y 15 miembros de la tripulación es un Tupolev-154, uno de los modelos más vendidos de la industria aeronáutica rusa y, a día de hoy, uno de los aviones más utilizados por los países del antiguo bloque del Este.

Los viajeros del avión accidentado eran mayoritariamente iraníes, y entre ellos se encontraban ocho integrantes del equipo nacional de judo. El resto del pasaje, unas 25 personas, eran, salvo alguna excepción, ciudadanos armenios residentes en Irán que iban a ver a sus familiares.

Algunos testigos relataron ayer que el avión dio varias vueltas por la misma zona antes de incendiarse y caer, lo que fue interpretado como un intento del piloto de evitar precipitarse sobre algún núcleo poblado, lo que hubiera incrementado la tragedia. Finalmente, el avión cayó en una zona rural provocando un enorme cráter humeante en el suelo, sembrado de restos humanos y de fuselaje en un área de 200 metros.

El de ayer es el peor siniestro aéreo en Irán en la última década. En el 2002, un avión similar de la Iran Air Tour se estrelló en un vuelo interno iraní con 105 pasajeros a bordo, entre ellos cuatro empresarios españoles.