Entre el miedo y la esperanza. Entre el realismo y el optimismo. Estas son las aguas en las que navega el presidente de EEUU, Barack Obama, cuando apenas lleva un mes en el cargo y los vientos de la crisis siguen soplando con fuerza en el país. Ayer, un día antes de que Obama ofrezca hoy un solemne discurso en el Congreso, la CNN hizo pública una encuesta muy significativa: un 73% de los estadounidenses tienen miedo respecto a cómo están yendo las cosas en el país, y casi ocho de cada diez creen que EEUU va por el mal camino. A pesar de que sus índices de popularidad siguen altos, Obama se halla ante el reto de elevar la moral de los que buscan liderazgo.

"Solo quiero que los estadounidenses sepan que el presidente confía en que vamos a salir de esta", dijo el fin de semana Bill Clinton. Es curioso que al candidato que hizo de la esperanza y su capacidad para enardecer al país uno de los pilares de su camino a la Casa Blanca ahora el expresidente le pida que transmita confianza. Y es que este primer mes se ha hecho largo, con problemas para formar Gobierno y una batalla con el Partido Republicano por el plan de estímulo de la economía.

En esta batalla, Obama no ha dudado en calificar en repetidas ocasiones esta crisis como la peor desde la gran depresión y su mensaje ha calado (los datos de la encuesta de la CNN suponen un aumento de un 8% de los "atemorizados" desde octubre) hasta el punto de que puede haber sido contraproducente. De ahí que su equipo, según se ha filtrado, trabaje en un discurso para hoy en el que junto al diagnóstico realista se ofrecerá un poco de esa "esperanza" que hasta no hace tanto era marca de la casa.

LIDERAZGO Para los estrategas de la Casa Blanca, esta semana es muy importante. Al discurso del martes le seguirá el jueves el anuncio de los presupuestos federales. Algunos analistas hablan del "momento Franklin Delano Roosevelt" del presidente, y exigen, como Clintton, capacidad de liderazgo. Ya saben: "De lo único que hay que tener miedo es del mismo miedo".