Protestas en la calle y boicot a los productos israelíes en Europa, rifirrafes diplomáticos con Francia y EEUU, acusaciones de crímenes de guerra y ruptura de relaciones con Venezuela y Bolivia. Muchos son los daños colaterales que ha causado a Israel su ofensiva militar en Gaza, aunque ninguno como la brecha abierta con Turquía, su principal aliado musulmán desde hace medio siglo. Los turcos están furiosos, como demostró su primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, el jueves en Davos. "Cuando se trata de matar, tú conoces muy bien el trabajo", le espetó al presidente israelí, Shimon Peres. A su llegada a Ankara, Erdogan fue recibido por unas 5.000 personas que jaleaban su nombre y gritaban "Turquía está orgullosa de ti". Los reproches más airados llegaron al final del debate, organizado por el Foro Económico Mundial. Con el tiempo ya agotado, Erdogan tomó la palabra para responder al discurso de Peres, quien defendió a gritos la operación de Gaza, insistiendo en que su país dejó en el 2005 de ser allí la potencia ocupante: "Presidente, eres mayor que yo y hablas muy alto. La razón por la que levantas la voz es por un mecanismo psicológico de culpa. Cuando se trata de matar, conoces muy bien el trabajo. Sé muy bien cómo disparaste y mataste a niños en las playas". Erdogan continuó hasta que el moderador le interrumpió, se levantó y dejó la sala. "No creo que vaya a volver a Davos después de esto", apostilló. Peres llamó ayer a Erdogan para suavizar la situación. "Le dije que no lo considero una afrenta personal. Mi respeto hacia él no ha cambiado", declaró.

Erdogan lleva meses mediando en las conversaciones de paz entre Israel y Siria y esperaba que su homólogo israelí, Ehud Olmert, le avisara de sus planes en Gaza. Pero no lo hizo. Desde entonces no le ha temblado el pulso. Acusó a Israel de romper la tregua con Hamás y pidió a la ONU su expulsión por ignorar el alto el fuego.