Los preparativos estadounidenses en el Golfo Pérsico destinados a una probable guerra contra Irak tienen su réplica en Bagdad. Sadam Husein prepara con sus colaboradores militares un dispositivo de guerra terrestre para infligir a sus enemigos el máximo de pérdidas materiales y humanas posibles.

Paralelamente, el vicepresidente iraquí, Taha Yasin Ramadan, ha advertido de que "las nuevas armas" de Irak serán "los mártires suicidas que entrarán en acción, también fuera del país, en caso de ataque estadounidense".

OCUPACION DEL TERRITORIO

Consciente de la aplastante debilidad en el aire frente a EEUU --aunque en su dialéctica guerrera y propagandística no quiera reconocerlo-- el presidente iraquí pretende atraer a las tropas extranjeras hasta las calles de Bagdad. "Quien quiera ocupar un territorio debe utilizar tropas terrestres. Sin ellas se puede destruir y hacer daño, pero no se puede ocupar el territorio", afirmó en una de sus últimas reuniones, consignada por la agencia France Presse.

A las reuniones asisten siempre como principales colaboradores, su hijo menor, Qusai, jefe de las unidades de élite iraquíes, y el ministro de Defensa, Sultan Hachem. En estos encuentros, Sadam repite incansablemente que "el enemigo no desembarcará en las afueras de Bagdad porque morirá. Aunque envíe un millón de hombres, los nuestros los matarán", insiste.

"UN NUEVO STALINGRADO"

Según un diplomático occidental no identificado, citado por France Presse, el objetivo del régimen iraquí es "convertir Bagdad en un nuevo Stalingrado". Para ello, están fortificando las entradas de las ciudades y movilizando a los jóvenes del partido Baas.

El vicepresidente iraquí, Taha Yasin Ramadan, en declaraciones que serán divulgadas mañana por el semanario alemán Der Spiegel advierte de que las nuevas armas de Irak son los mártires suicidas. "No tenemos armas de destrucción masiva ni misiles de largo alcance, pero los mártires suicidas son nuestras nuevas armas y no entrarán en acción solamente en Irak", señala el número dos del régimen iraquí.

El viceministro insiste en que Irak está hace ya mucho tiempo libre de armas de destrucción masiva, pero los estadounidenses buscan desesperadamente un pretexto para atacar para controlar los recursos petroleros.

También rechazó una posible relación entre el régimen iraquí y la organización terrorista Al Qaeda. "Nunca hemos tenido nada que ver con los islamistas y mucho menos con terroristas como los granujas de Bin Laden".