Los medios españoles publicamos más de 39.000 noticias sobre infancia y adolescencia en 2025
Un informe de Aldeas Infantiles SOS señala que mejora el uso de las imágenes y el respeto a la privacidad, pero los estereotipos y la escasa presencia de la voz de los niños, niñas y adolescentes siguen siendo asignaturas pendientes.
La infancia ocupa cada vez más espacio en los medios de comunicación, pero no siempre recibe la atención que necesita ni el tratamiento que merece. Los niños y adolescentes protagonizan noticias sobre acoso escolar, salud mental, migración, violencia o nuevas tecnologías.
Sin embargo, detrás de los titulares y las estadísticas hay realidades complejas que a menudo quedan relegadas a un segundo plano. Y, en ocasiones, las palabras y las imágenes utilizadas para contar esas historias pueden llegar a reforzar los prejuicios que deberían ayudar a combatir.
Esta es una de las principales conclusiones del informe La infancia vulnerable en los medios de comunicación, elaborado por Aldeas Infantiles SOS, en colaboración con la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y el Consejo General de la Abogacía Española. El estudio, que alcanza su undécima edición, analiza cómo la prensa española abordó durante 2025 las informaciones relacionadas con la infancia y la adolescencia, especialmente aquellas que afectan a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad. Los datos reflejan que durante el pasado año se publicaron 39.162 noticias sobre infancia y adolescencia, 8.370 más que en 2024. Sin embargo, el aumento de la visibilidad no se ha traducido en todos los casos en una mejora de la calidad informativa ya que la puntuación media de las 100 noticias seleccionadas para un análisis detallado ha descendido de 3,89 a 3,65 puntos sobre cinco.
Aunque el 73 % de los contenidos examinados recibió una valoración positiva o neutra, el 27 % restante presentó un tratamiento negativo. Un porcentaje que evidencia que todavía queda camino por recorrer para garantizar una comunicación respetuosa con los derechos de la infancia.
La pobreza infantil, una realidad invisible
Uno de los datos más reveladores del estudio tiene que ver con aquello de lo que apenas se habla. Mientras que más del 28 % de los niños en España vive en situación de pobreza, solo el 2 % de las noticias sobre infancia publicadas en 2025 abordó cuestiones relacionadas con la pobreza, la exclusión social o la necesidad de empezar de nuevo.
Esta diferencia entre la dimensión del problema y su presencia informativa pone de manifiesto una de las grandes asignaturas pendientes del periodismo social. La pobreza infantil no se limita a la falta de recursos económicos. Sus consecuencias pueden extenderse a la alimentación, la vivienda, la educación, las oportunidades de desarrollo y el bienestar emocional. Crecer en un entorno marcado por las dificultades materiales puede condicionar las posibilidades de futuro y profundizar desigualdades que comienzan mucho antes de alcanzar la edad adulta.
Sin embargo, la pobreza infantil continúa ocupando un espacio reducido en la agenda mediática. Aldeas Infantiles SOS insiste en la necesidad de ampliar el foco y explicar las circunstancias que rodean a estos niños y sus familias. Visibilizar las dificultades, analizar sus causas y abordar las posibles soluciones resulta fundamental para que una realidad que afecta a una parte importante de la población infantil no permanezca oculta.
Las palabras también pueden estigmatizar
El lenguaje constituye otro de los grandes desafíos identificados por el informe. De los seis criterios evaluados, el relativo a la eliminación de estereotipos es el que registra un mayor retroceso: su puntuación pasa de 4,03 puntos en 2024 a 3,33 en 2025. El estudio llama la atención sobre el uso habitual del término «menor» para hablar de niños y adolescentes migrantes, tutelados o en conflicto con la ley, mientras que expresiones como «niño» o «infancia» suelen reservarse para contextos más positivos. Esta distinción, aparentemente lingüística, puede terminar construyendo dos imágenes diferentes de la infancia: una asociada a la protección y otra vinculada al conflicto, la sospecha o la inseguridad. Las informaciones relacionadas con la migración y los sucesos figuran entre las que reciben peores valoraciones. En ocasiones, la utilización de expresiones alarmistas, la falta de contexto o la generalización de comportamientos individuales contribuyen a reforzar estigmas los niños, niñas y adolescentes más vulnerables.
Como avance, el informe destaca que el uso del acrónimo «mena», asociado a connotaciones estigmatizantes, es cada vez menos frecuente. No obstante, recuerda que informar con rigor exige ir más allá de las etiquetas y explicar las circunstancias personales y sociales de quienes protagonizan las noticias.
Acogimiento familiar y residencial
La undécima edición del estudio dedica una atención especial al tratamiento informativo del acogimiento familiar y residencial. Para ello, analiza 20 noticias publicadas durante 2025 sobre niños y adolescentes que han perdido el cuidado parental. Mientras que las informaciones sobre acogimiento familiar suelen adoptar un tono cercano, humano y positivo, las relacionadas con el acogimiento residencial aparecen con mayor frecuencia vinculadas a conflictos, problemas de convivencia o sucesos negativos.
El informe advierte de que esta diferencia puede generar una percepción distorsionada de la realidad de los niños que crecen dentro del sistema de protección. También señala la confusión que provoca utilizar indistintamente expresiones como “centros de menores” para referirse tanto a recursos de acogimiento residencial como a centros destinados a adolescentes en conflicto con la ley. Se trata de realidades distintas que responden a necesidades y circunstancias diferentes.
Otro aspecto preocupante es el tratamiento desigual de la infancia española y la migrante. Mientras que las historias de los primeros suelen destacar experiencias de superación, logros personales o propuestas de mejora, las noticias sobre niños y adolescentes migrantes aparecen más frecuentemente relacionadas con situaciones de inseguridad y conflicto.
Frente a esta tendencia, Aldeas Infantiles SOS reivindica la importancia de mostrar también las capacidades, los proyectos y las aspiraciones de quienes crecen en el sistema de protección. Historias como la de jóvenes que han conseguido destacar académicamente después de pasar por centros de acogida o que han encontrado estabilidad gracias al acompañamiento de una familia permiten ofrecer una visión más completa y alejada de los prejuicios.
Proteger su imagen en el entorno digital
Uno de los avances positivos más destacados de esta edición se encuentra en la protección de la privacidad y en la utilización de imágenes respetuosas con los derechos de la infancia. El 75 % de las noticias analizadas obtiene una valoración de «bien» o «muy bien» en materia de privacidad, mientras que el 69 % alcanza esas calificaciones en el uso de fotografías y recursos gráficos, diez puntos porcentuales más que en 2024.
Esta evolución adquiere especial importancia en un contexto digital en el que las imágenes y los datos personales pueden permanecer accesibles durante años. La publicación de una fotografía, un nombre o determinados detalles familiares puede permitir identificar a un niño incluso cuando su rostro no aparece directamente. Y las consecuencias de esa exposición pueden prolongarse mucho más allá del momento en que se publica la noticia.
El desafío consiste en encontrar un equilibrio entre el derecho de la sociedad a estar informada y la necesidad de proteger la intimidad, la dignidad y el bienestar de los protagonistas.
Otra de las grandes reivindicaciones del informe es la necesidad de incorporar las opiniones y experiencias de los propios niños y adolescentes. Aunque protagonizan miles de noticias, sus voces continúan ocupando un lugar secundario frente a las declaraciones de referentes adultos como, por ejemplo, expertos en la materia.
El estudio reconoce avances en el tratamiento de cuestiones como el acoso escolar, la salud mental y las nuevas tecnologías. Cada vez son más frecuentes las informaciones que incorporan análisis especializados, explicaciones sobre los factores de riesgo y recomendaciones preventivas. Sin embargo, escuchar directamente a quienes viven estas situaciones sigue siendo una práctica insuficiente. Darles voz implica también reconocer su capacidad para expresar opiniones, identificar necesidades, plantear soluciones y participar en las cuestiones que afectan a sus vidas.
Para Aldeas Infantiles SOS, esta participación es esencial para avanzar hacia un periodismo que presente a la infancia como sujeto activo de sus derechos.
Más allá de los titulares
Desde su llegada a España en 1967, Aldeas Infantiles SOS trabaja con niños, jóvenes y familias en situación de vulnerabilidad. Su labor abarca el fortalecimiento de las familias para prevenir situaciones de desprotección, el cuidado de quienes han perdido el apoyo parental y el acompañamiento de los jóvenes en su camino hacia la autonomía. Esta experiencia en la protección de la infancia constituye el punto de partida de un informe que no pretende evaluar el trabajo periodístico, sino ofrecer herramientas útiles y prácticas para ayudar a mejorarlo. Porque los medios de comunicación no solo reflejan la realidad: también contribuyen a construir la imagen que la sociedad tiene de ella. La elección de un titular, una fotografía o una palabra puede favorecer la comprensión de una problemática o, por el contrario, alimentar prejuicios difíciles de superar. El reto, por tanto, no consiste simplemente en publicar más noticias sobre niños y adolescentes. Consiste en contar mejor sus historias, explicar las desigualdades que condicionan sus vidas y ofrecer espacio a sus propias voces.
La infancia vulnerable necesita visibilidad, pero también respeto, contexto y oportunidades para ser escuchada. Porque detrás de cada cifra hay niños y adolescentes cuya identidad no debería quedar definida por las dificultades que atraviesan. Y porque la manera de hablar de ellos también influye en la forma en que la sociedad los mira, los comprende y los protege.