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El Mundial de Berges

La previa de España en la final del Mundial, según Rafa Berges: el poder del colectivo para doblegar a las individualidades

Argentina encuentra soluciones a través de sus figuras y España lo hace en el grupo. Y en los grandes torneos, cuando el equipo funciona como un bloque, las posibilidades de éxito se multiplican

Pedro Porro, Laime Yamal y Fabián Ruiz, con Mikel Merino de espaldas, durante el entrenamiento de España, el pasado jueves.

Pedro Porro, Laime Yamal y Fabián Ruiz, con Mikel Merino de espaldas, durante el entrenamiento de España, el pasado jueves. / Lavandeira jr / Efe

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Rafa Berges

Rafa Berges

Córdoba

Llegó el día. Después de un mes de competición solo quedan dos selecciones en pie y España se ha ganado el derecho a pelear por el título más importante del fútbol mundial. El camino no ha sido sencillo. Hubo momentos de dudas durante la fase de grupos, pero este equipo ha sabido crecer a medida que avanzaba el campeonato hasta ofrecer, frente a Francia, la mejor actuación del Mundial. España no solo ganó a la gran favorita; la superó desde el juego, desde la personalidad y desde una idea de fútbol que vuelve a colocar a nuestro país como una referencia para todo el mundo.

Recuerdo de Luis Aragonés

Como decía Luis Aragonés, las finales no se juegan, las finales se ganan. Y ese debe ser el único pensamiento de una selección que llega convencida de sus posibilidades y con la confianza que transmiten los equipos que compiten como un bloque.

Leo Messi hace un gesto de complicidad a un compañero durante la semifinal entre Argentina e Inglaterra.

Leo Messi hace un gesto de complicidad a un compañero durante la semifinal entre Argentina e Inglaterra. / RONALD WITTEK / EFE

Nos espera Argentina, la vigente campeona del mundo. Una selección con oficio, experiencia y una generación de futbolistas acostumbrada a convivir con este tipo de escenarios. Prácticamente mantiene el bloque que conquistó el título en Catar y eso le proporciona automatismos, personalidad y una enorme fortaleza competitiva. Las finales suelen decidirse por pequeños detalles, por eso será fundamental mantener la calma, interpretar bien cada momento del partido y minimizar los errores.

Mantener la identidad, clave para España

Desde mi punto de vista, la clave volverá a estar en la identidad de España. Cuando esta selección consigue imponer su ritmo de circulación, dominar la posesión con intención y acelerar desde dentro hacia fuera, se convierte en un rival muy difícil de controlar. El balón debe volver a ser nuestro mejor aliado.

Luis de la Fuente observa un entrenamiento de España

Luis de la Fuente observa un entrenamiento de España / Efe

El crecimiento del bloque central ha sido una de las grandes noticias del campeonato. Cubarsí y Laporte han dotado de seguridad a la línea defensiva; Rodri se ha convertido en el auténtico director de orquesta; y futbolistas como Fabián Ruiz, Dani Olmo y Álex Baena han dado criterio, dinamismo y profundidad al juego ofensivo. A partir de esa estructura, España ha encontrado el equilibrio que siempre necesitan los equipos campeones: talento para atacar y rigor para defender.

Enfrente habrá individualidades capaces de resolver cualquier partido. Lionel Messi continúa siendo un futbolista diferencial y merece el reconocimiento de todo el mundo del fútbol. Su talento ha marcado una época y volverá a ser la gran referencia de Argentina. Sin embargo, quizá ahí resida una de las diferencias entre ambas selecciones. Argentina encuentra muchas soluciones a través de sus grandes figuras; España las encuentra desde el colectivo. Y en los grandes torneos, cuando el equipo funciona como un bloque, las posibilidades de éxito se multiplican.

Además, la selección española llega con un fondo de armario extraordinario. Que futbolistas del nivel de Pedri, Mikel Merino, Ferran Torres o Martín Zubimendi puedan cambiar un partido desde el banquillo habla del enorme nivel competitivo que tiene este grupo. Esa competencia interna ha elevado el rendimiento de todos y permite al seleccionador mantener la intensidad durante los noventa minutos.

España representa hoy mucho más que una selección. Representa una manera de entender el fútbol que se lleva construyendo durante muchos años en clubes, canteras, ciudades deportivas y campos de entrenamiento repartidos por todo el país. Hay muchísimo trabajo detrás de este éxito. Entrenadores, preparadores físicos, analistas, coordinadores y formadores que, muchas veces lejos de los focos, han contribuido a consolidar una identidad reconocible y admirada en todo el mundo.

Hoy todo un país empuja en la misma dirección. Es el momento de hablar con el balón, de competir con personalidad y de demostrar por qué el fútbol español vuelve a estar entre los mejores del planeta.

Noventa minutos nos separan de la historia. Que nadie nos intimide. Con nuestro fútbol, nuestro talento y nuestro compromiso colectivo, España tiene motivos de sobra para creer.

Hay tajo del bueno. Vamos a por ellos.

¡Viva España!

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