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El Mundial de Berges

La previa de España en el Mundial, según Rafa Berges: llega la hora de responder sobre el terreno de juego

Segundo partido para el equipo de Luis de la Fuente y, sorprendentemente, un encuentro que ya adquiere tintes decisivos

Mohammed Kano, uno de los jugadores más desequilibrantes de Arabia Saudí, durante el encuentro frente a Uruguay.

Mohammed Kano, uno de los jugadores más desequilibrantes de Arabia Saudí, durante el encuentro frente a Uruguay. / Efe / Alberto Boal

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Ignacio Luque

Ignacio Luque

Córdoba

Segundo partido para España y, sorprendentemente, un encuentro que ya adquiere tintes decisivos. Pocos podían imaginar esta situación cuando se conoció el sorteo del Grupo H. Podemos considerar el estreno como una fase de adaptación propia de cualquier gran torneo, pero la realidad es que la selección necesita una mejora evidente para alcanzar el nivel competitivo que exige un Mundial.

Sensaciones decepcionantes

Las sensaciones que dejó el debut fueron decepcionantes en prácticamente todos los aspectos. España firmó un partido muy pobre, sin ritmo competitivo, sin claridad en el juego y sin capacidad para someter a un rival que, sobre el papel, estaba varios escalones por debajo. La circulación fue lenta, faltó desborde en los costados y la posesión resultó excesivamente horizontal y estéril, sin generar verdaderos problemas al adversario.

Gavi, durante el partido contra Cabo Verde

Gavi, durante el partido contra Cabo Verde / Efe

Tener amplitud no significa necesariamente tener profundidad. España logró abrir el campo, pero apenas encontró situaciones de ventaja mediante acciones individuales, rupturas al espacio o incorporaciones de los laterales. El problema, desde mi punto de vista, no estuvo tanto en los nombres como en la falta de intensidad competitiva. El equipo transmitió una sensación de lentitud en todas las fases del juego y tampoco encontró soluciones a balón parado, una herramienta que muchas veces permite desbloquear encuentros de estas características.

Escasa autocrítica

Sin embargo, lo más preocupante no fue únicamente lo visto sobre el césped. También llamó la atención la escasa autocrítica percibida en algunas valoraciones posteriores al encuentro. El fútbol vive del presente y obliga a demostrar el nivel día tras día. Un Mundial representa la máxima exigencia competitiva y es el escenario donde realmente se mide el potencial futbolístico de una selección.

De la Fuente da instrucciones a Lamine Yamal

De la Fuente da instrucciones a Lamine Yamal / Efe

Es cierto que varios futbolistas importantes no parecen haber llegado en su mejor momento físico. Precisamente por ello, el papel del seleccionador cobra una importancia fundamental. El equipo necesita encontrar rápidamente una identidad competitiva que le permita recuperar sensaciones y cumplir con el objetivo de finalizar como primero de grupo.

Arabia Saudí, superior a Cabo Verde

El rival de esta segunda jornada será Arabia Saudí, una selección que, a priori, presenta un nivel superior al de Cabo Verde, aunque todavía se encuentra lejos de las grandes potencias del campeonato.

El conjunto dirigido por Georgios Donis suele organizarse en un sistema 1-4-2-3-1. Conocidos como los brasileños del desierto, los saudíes han evolucionado hacia un modelo más equilibrado y defensivo que el mostrado en anteriores ediciones mundialistas. Es un equipo combinativo, con mejores mecanismos colectivos que Cabo Verde y cuya principal preocupación es mantener la solidez defensiva para poder explotar las transiciones ofensivas.

Arabia Saudí, el próximo rival de España en el Mundial 2026

Arabia Saudí, el próximo rival de España en el Mundial 2026 / Europa Press

Una de las claves puede estar en la ubicación de Mohammed Kanno, probablemente el futbolista más determinante del equipo. Si actúa como mediapunta en lugar de hacerlo en el doble pivote, Arabia Saudí ganará presencia ofensiva entre líneas.

La línea de tres mediapuntas concentra gran parte del talento saudí. Por la izquierda aparece el capitán Aldawsari, un jugador móvil, técnicamente destacado y con tendencia a ocupar posiciones interiores. En la derecha, Al Shamat también busca constantemente zonas interiores para participar en la creación del juego, aprovechando su capacidad para manejar ambos perfiles.

Como referencia ofensiva destaca Al Brikan, un delantero potente y dinámico que no se limita a ocupar posiciones de remate. Con frecuencia abandona la zona de ataque para participar en la elaboración y ofrecer apoyos a sus compañeros.

En defensa, Abdulhamid ocupará previsiblemente el lateral derecho, acompañado por Al-Amri y Altambaki en el centro de la zaga, mientras que Al Harbi actuará en el lateral izquierdo. Bajo palos estará Al-Owais, uno de los jugadores más destacados del equipo en la primera jornada.

Para España, el objetivo es tan sencillo como imprescindible: ganar. Más allá de los tres puntos, la selección necesita recuperar credibilidad, intensidad y confianza. Es el momento de dejar atrás las dudas generadas en el debut y demostrar el nivel que se presupone a un equipo con aspiraciones importantes en este Mundial.

Llega la hora de responder sobre el terreno de juego. Al tajo.

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