Que conste, antes de nada, que la Feria de Córdoba es la mejor del mundo. Con móvil, sin móvil, comunicándose a gritos o afónicos (como están ya la mayoría). Ole.

Pero, además, no todo son desventajas a la hora de que falle la telefonía móvil en El Arenal por falta de repetidores y por el aumento de conexiones de usuarios con aparatos de última generación. Ciertamente, en horas punta hemos vuelto a la Feria de hace veinte años, cuando había que acordar una caseta para reencontrarse con los amigos por si uno se perdía, pero (gran ventaja) también hemos terminado con el amigo que con su teléfono consultaba a Google y terminaba con cualquier discusión de barra. Ya saben: cuando dos se ponen a discutir sobre qué año Finito indultó al toro Tabernero , la fecha en la que los franceses entraron en Córdoba con Napoleón o cual era el nombre de pila de la rana de Barrio Sésamo . Pues bien, ese amigo que corta de raíz las polémicas, que son parte de la sal de la fiesta, ha desaparecido sin internet y sin Google.

Más en serio, también hay otra ventaja de estos fallos de telefonía: el que las típicas peleas se están limitando a los directamente afectados, porque en los últimos años, entre las llamadas y los sms de amigos y familiares de una y otra parte al final pequeñas reyertas acababan en auténticas batallas campales. Ahora, al fallar la telefonía, los numerosos policías de paisano que vigilan El Arenal lo tienen algo más fácil, algo providencial después de haberse suprimido este año las cámaras de vigilancia en las calles.

¡FIESTA GORDA! Pero no hay que ponerse tan serio, y más en el último día oficial de Feria, con las casetas que cerrarán a las 6 de la próxima madrugada tras una jornada con un programa de actuaciones y espectáculos completo. De hecho, con el programa de mano oficial, quizás hoy es el día más vistoso de toda la Feria. La traca final. Que lo sepan todas las localidades cordobesas para romper esa tendendencia de las últimas dos décadas, en la que el típico sábado de los pueblos de la Feria ha ido viniendo a menos.

Al respecto, hay que recordar que según las estadísticas, los tres últimos años los días de mayor afluencia a El Arenal han sido el miércoles y el jueves. Y en esta edición se va por el mismo camino, a pesar de que la Feria supone incluso un atractivo para amigos de lejos como la peña taurina Cocherito, de Bilbao, una auténtica institución fundada en 1910 y que ha desplazado a más de un centenar de socios y simpatizantes a la Feria este año. Ayer estuvieron en los toros. Hoy, quieren desembarcar en el Real.

DE COPAS FUTBOLERASHay que desearles a los peñistas bilbaínos que disfruten todo lo que puedan, y más después del partido de anoche de la Copa del Rey, que en cierta forma también marcó la noche festiva del viernes entre forofos del Athletic (pocos, pero bullangueros) y culés (muchísimos más en Córdoba, pero más discretos). Normal al tratarse de una fiesta marcada por el fútbol, más que cualquier otra en las 19 ediciones de Feria en El Arenal. Para muestra un botón: las cinco casetas futboleras cordobesistas de este año: Forofos del Córdoba (un clásico en la Feria), la carpa institucional del Córdoba CF, la de la Fundación Córdoba CF (en frente, en la calle Alcázar, juntas pero no revueltas porque tienen muy distinto carácter), la caseta Los íntimos de Escalante (con una bulla que dice mucho del concepto de "intimidad" del exentrenador cordobesista) y la caseta del CD Miguel Reina. Lo mismo, Dios no lo quiera, el Córdoba no entra en la fase de ascenso, pero hay que reconocer que El Arenal hace todo lo posible.

Además, mañana habrá dos propinas a la Feria y al propio Mayo Festivo, todo ello gracias a la orden del Ayuntamiento de prorrogar hasta las 22.00 horas la actividad en la Calle del Infierno. Capítulo aparte está el encuentro a cara de perro del Córdoba CF por la fase de ascenso. Al respecto, y además del dispositivo especial previsto, también se ha acordado prolongar el servicio del aparcamiento de la Feria al otro lado de la Autovía, en donde se podrá aparcar por tres euros. Menos mal, porque que la Feria termine de sopetón siempre da un poco de tristeza. Y más, como digo, la mejor feria del mundo.