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Reportaje

Del campo al albero: la historia que viste el paseo de caballos de la Feria de Córdoba

La normativa municipal exige el traje corto para hombres y la vestimenta a la amazona para mujeres, rememorando una historia ligada al campo andaluz

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Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

CÓRDOBA

En la Feria de Córdoba no basta con tener un buen caballo para participar en el paseo de caballos de El Arenal. Además de una normativa que incluye documentación, horario, limitaciones y prohibiciones, la vestimenta también forma parte esencial del ritual. Sombrero cordobés, chaquetillas cortas, botas camperas, amazonas perfectamente colocadas y cocheros vestidos de gala forman cada mediodía una de las imágenes más reconocibles de El Arenal. Pero detrás de esa estética no hay únicamente una cuestión de elegancia o tradición festiva: existe una historia de siglos ligada al campo andaluz, al ganado y a la cultura ecuestre.

La normativa municipal que regula actualmente el acceso de caballos al recinto ferial obliga a respetar una indumentaria concreta para jinetes y amazonas. El Ayuntamiento exige a los hombres vestir "a la manera andaluza", es decir, con traje corto tradicional, mientras que las mujeres deben ir preferentemente montadas a la amazona, también vestidas de corto y siguiendo unas normas muy precisas sobre peinado, sombrero y montura.

Una historia de ropa de trabajo y tradición

Aunque hoy esa ropa se asocia inevitablemente a las ferias y romerías andaluzas, el origen del traje corto está muy lejos de los farolillos y las casetas. Según explica la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, esta indumentaria data del siglo XIX y era la más adecuada para realizar a caballo las tareas del manejo del ganado. Es decir, nació como ropa de trabajo en el campo andaluz.

De ahí proceden muchas de las características que todavía conserva el traje actual. Tal y como recoge la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, este uniforme estaba concebido para las labores a caballo vinculadas al manejo del ganado en dehesas y explotaciones agrícolas. Su diseño respondía a necesidades funcionales: prendas que facilitaran la movilidad del jinete y resultaran prácticas durante largas jornadas de trabajo.

Normas Paseo de Caballos en la Feria.

Normas Paseo de Caballos en la Feria. / Ramón Azañón

El reglamento de la Feria de Córdoba también contempla otras modalidades como el traje goyesco o la vestimenta de gala ecuestre, así como la posibilidad de que jinetes extranjeros o participantes en competiciones internacionales utilicen sus trajes regionales, siempre que acrediten su condición. Entre los aspectos más llamativos, la normativa desaconseja expresamente "el uso de colores chillones" y permite a las mujeres, además de amazonas, ir a la grupa (sobre el lomo del caballo y tras el jinete) con traje de gitana, pero siempre "montada con las dos piernas hacia uno de los costados del caballo".

Los cocheros

Pero el mundo del paseo ecuestre no se limita únicamente al traje corto, sino también de gala o goyesco. "Es la tradición de los cocheros", resume Curro, uno de los participantes habituales del paseo ecuestre cordobés. Junto a Rafael, ambos explican que llevan "toda la vida" vistiendo para la feria y recorriendo distintos recintos andaluces durante la temporada. En su caso, la vestimenta responde al protocolo del enganche inglés. "Este es el traje inglés, que va a conjunto de la guarnición del caballo, que también es inglesa", explica Curro. La armonía entre cochero, caballo y carruaje es una de las claves fundamentales no solo de la tradición, sino de la normativa municipal.

Elegancia ecuestre en la Feria de Córdoba

Rafael y Curro, en la Feria de Córdoba. / Víctor Castro

La normativa y la costumbre establecen distintas modalidades de indumentaria dependiendo del tipo de montura o carruaje. "Está el traje corto, el goyesco, la amazona y el inglés" detallan. En el caso de las mujeres, muchas optan también por vestir "a la inglesa" cuando participan en carruajes.

Más allá de la estética, quienes participan en el paseo ecuestre insisten en que vestir así forma parte de una herencia cultural profundamente arraigada. El traje, el caballo y la feria forman parte de una tradición familiar que pasa de generación en generación.

Y aunque desde fuera pueda parecer incómodo soportar las altas temperaturas de mayo vestidos con chaqueta, sombrero y botas, ellos lo tienen claro: "Estamos acostumbrados, aquí en Andalucía y en Córdoba estamos hechos a este calor", comenta Curro entre risas.

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