La crónica del domingo de Feria
La Feria de Córdoba recupera el pulso más tradicional de El Arenal en un domingo familiar
Familias y grupos de amigos disfrutan de un ambiente relajado en El Arenal, con música tradicional y sobremesas largas

A. J. González

Si hay un objetivo este año para la Feria de Nuestra Señora de la Salud -además de bajar la temperatura con los toldos- ese es el de recuperar parte de la esencia más tradicional de El Arenal y devolver protagonismo a esa feria pausada, familiar y reconocible que muchos cordobeses añoran. Y este domingo ha dejado, probablemente, la imagen más cercana a esa idea que persigue el Ayuntamiento de Córdoba -y en concreto el delegado de Fiestas y Tradiciones, Julián Urbano- y que se traduce en menos estridencia durante las horas diurnas, más sevillanas y flamenco sonando en las casetas, sobremesas interminables y un ambiente mucho más relajado en comparación con las noches multitudinarias del recinto ferial.
A las 13.00 horas, cuando los reponedores todavía seguían entrando y saliendo para abastecer las casetas, El Arenal ya comenzaba a hervir, nunca mejor dicho. Mientras muchos jóvenes aún apuraban la resaca del sábado, que acabó con un enorme botellón en la zona habilitada para ello, y los turistas desayunaban junto a sus maletas en los bares del centro, el recinto ferial empezaba a llenarse de familias enteras que buscaban disfrutar de la feria con otro ritmo, lejos de la bulla que ha dejado esa madrugada interminable.
El ambiente familiar gana protagonismo en el recinto ferial pese al calor de la jornada / A. J. González
Las calles del recinto ferial se llenaban poco a poco de flores de colores y niños correteando entre las casetas. Los grupos de amigos compartían rebujitos y raciones mientras sonaban las rumbas más populares y, sobre el albero, los volantes de las gitanas levantaban el polvo bajo los zapatos. La esencia de la fiesta un día más.
Es una jornada en la que, además de mucha gente de Madrid y el resto de Andalucía, viene gente de nuestros pueblos. Solo desde Montilla han llegado tres autobuses completos de la academia de baile Fuego Latino. "Venimos de disfrute", resumían sus integrantes, habituales ya de la Feria de Córdoba desde hace años. Para ellos la cita se ha convertido casi en una tradición inamovible: convivencia, baile y fiesta. Aunque quienes esperaban ver sus pasos de salsa y bachata todavía tendrían que esperar unas horas más, porque los ritmos latinos no empiezan a sonar en muchas casetas hasta las 17.00 horas, salvo alguno que se salta la normativa.
Precisamente esas normas municipales son una de las claves para "devolver la tradición" a la Feria de Córdoba. La limitación de música no tradicional durante determinadas franjas horarias del día ha favorecido un entorno mucho más tranquilo. Eso sí, los djs son creativos y convierten los éxitos del momento en rumbas y flamenquito, letras de reguetón y canciones de Shakira y Rosalía convertidas en "música tradicional" que ha sonado durante buena parte del domingo, en numerosas casetas y a un volumen que permitía conversar sin necesidad de competir con los altavoces. Ojalá esas cantantes pudieran escuchar estas versiones.
A diferencia de las madrugadas del recinto ferial, dominadas por la música comercial y las aglomeraciones, las comidas familiares volvieron a convertirse en protagonistas y muchas mesas permanecieron ocupadas durante horas entre tapas, frituras, flamenquines, salmorejo y copas de rebujito. "Ahora se puede comer tranquilo y echar la tarde hablando", comentaban algunos asistentes que consiguieron reservar a tiempo. Mientras tanto, en las casetas abiertas al público, muchos visitantes llegaban sin reserva previa buscando un hueco libre donde sentarse a comer en una feria cada vez más multitudinaria. Hay, también, alguna novedad de comida en alguna caseta o hamburguesas más gourmet en algún nuevo foodtruck. Porque para mantener lo tradicional también hay que saber jugar al malabarista, darle la bienvenida a la novedad y que, como siempre, todo el mundo se sienta bienvenido.
El calor, protagonista un día más
Si hubo otro protagonista absoluto de la jornada, además del ambiente tradicional, ese fue sin duda el calor. Vamos a hablar todos los días sobre ello, pero es que a primera hora de la tarde el termómetro ya alcanzaba los 31 grados, aunque sobre el albero la sensación térmica siempre parece muy superior. Los abanicos se multiplican y quienes habían olvidado el suyo en casa recurrían a los siempre oportunos abanicos de cartón y publicidad.

Dos mujeres vestidas de gitana se hacen una foto en una caseta. / AJ González
Y es que, con estas temperaturas, el único protocolo real de esta feria se resume en ir cómodo y fresco, aunque para las mujeres vestidas de gitana la misión se complica bastante más bajo el sol abrasador del recinto, apaciguado por los toldos. El Ayuntamiento cifra en 18 grados la disminución de temperatura bajo estas sombras y, más allá de datos concretos, lo cierto es que sí se nota la diferencia y confirma la necesidad de que el recinto cuente con más sombras siempre porque "el calor es muy peligroso", tal y como advertía un conductor de autobús a una pareja de mayores ataviados con sombreros. El hielo, las bebidas frías y cualquier rincón de sombra o aire acondicionado se convierten en bienes casi imprescindibles.
Ese contraste entre el mediodía tranquilo y la explosión nocturna vuelve a convertirse en una de las principales imágenes de esta edición de la Feria de Córdoba, aunque este domingo siempre menos que el sábado, cuando durante el día se vive una feria más serena y familiar y durante la noche, el modelo más actual marcado por la gran afluencia de jóvenes y el ambiente festivo hasta altas horas de la madrugada.
Las Peñas celebran su día de convivencia
En paralelo al ambiente familiar y festivo, la Federación de Peñas Cordobesas protagonizó también una de las jornadas clásicas de convivencia dentro del programa ferial. El encuentro ha reunido a numerosos peñistas y representantes institucionales, entre ellos el alcalde de Córdoba, José María Bellido, la subdelegada del Gobierno, Ana López, miembros de la corporación municipal y concejales del PSOE, Hacemos y Vox.
Durante el tradicional brindis, Juan Serrano destacó la importancia del movimiento peñista dentro de la feria, en el que además será el último año de mandato de su actual directiva. El alcalde, por su parte, agradeció públicamente el trabajo de las peñas para conseguir que muchas de nuestras fiestas, como la Feria de Córdoba, siga siendo "abierta, accesible y universal", insistiendo en la importancia de mantener el carácter integrador y popular de la celebración.
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