La crónica del primer sábado de Feria
Córdoba se abanica, brinda y baila en el primer sábado de Feria
Cordobeses y turistas hacen frente al mercurio en una jornada de casetas a rebosar, amigos con los que brindar y familia con la que celebrar

Manuel Murillo

Una ciudad acostumbrada a la alegría no va a venirse abajo por unos grados de más. Sí, el primer sábado de la Feria de Córdoba 2026 ha sido caluroso, mucho. Llegar a El Arenal atravesando el puente del mismo nombre era echarle valentía a la cosa, y más si se había quedado a las 14.00 en la portada. Le pasó a Juan y Manoli, matrimonio del Campo de la Verdad -lo que viene siendo, casi, el barrio de la Feria-, que habían quedado con sus hijos y sus nietos para echar el día en El Arenal. Ambos esperaban a que la familia llegara bajo las arcadas de la imponente portada: «yo me tendría que haber puesto gorra porque es que me voy a quemar», decía él; «ahora en las casetas verás que no hace tanta calor», contestaba ella.
Lo cierto es que en las casetas también hacía calor, pero no tanto. Todas están ya equipadas con máquinas de aire acondicionado, aunque llegadas ciertas horas y con la bulla, el aire parece llegar en escasas cantidades. Sin embargo, en una ciudad abonada al optimismo, unos cuantos grados de más no echan para atrás a nadie. Aunque es cierto que hay algunos outfits, véase el traje de gitana, que no están hechos para el verano.
Cordobeses y turistas disfrutan en El Arenal de la primera jornada de día de la fiesta / Manuel Murillo
Toldos: novedad y comidilla
Y a cuenta del calor, precisamente, el primer sábado de Feria sirvió para poner a prueba la mayor novedad de este año: los toldos. Repartidos por las calles Guadalquivir y Enmedio, las lonas colocadas por el Ayuntamiento hacen un buen trabajo. Sirven sobre todo en la primera calle, la que pega al río, la más ancha y la que más larga se hace cuando hay que recorrerla de principio a fin. En la calle de Enmedio también tienen su utilidad, aunque comparten la labor de dar sombra con unos árboles de gran porte que ya hacían la calle más transitable.
«Han tardado mucho en colocarlos», opinaba un hombre mientras, a la misma vez, probaba la fortaleza de las infraestructuras que soportan los toldos. La opinión mayoritaria recogida por este periódico en cuanto a los toldos es que están bien, que son necesarios y que, por favor, a nadie se les ocurra quitarlos. «En El Arenal lo que hace falta son sombras, porque anuncian que plantan no sé cuántos árboles y para mí que cuando esos árboles estén para dar sombras pocos vamos a quedar aquí para seguir viniendo a la Feria», opinaba con vaticinios un tanto agoreros Rafi, integrante de uno de los coros que ayer pusieron algunas de las notas musicales a la jornada. En una ciudad acostumbrada a superar los 40 grados de forma asidua, ¿qué son treinta y tantos en El Arenal?
En definitiva, los toldos han gustado. La curiosidad es que no están fijos, ya que las telas se corren y descorren todos los días de la Feria. A eso de las 10.00 horas hay una empresa encargada de echar los toldos para cuando empieza a pegar el sol. Para las 20.00 horas, hay que hacer el trabajo contrario: retirarlos para que el alumbrado pueda lucir en todo su esplendor.

Integrantes de un coro, este sábado en el El Arenal. / MANUEL MURILLO
Las casetas de Córdoba, a reventar el primer sábado de Feria
Además, que si hace calor en la Feria, para eso están las casetas. En Cosso las máquinas de aire funcionaban a tope para poder mantener fresca una caseta enorme que además, durante el mediodía, estaba a rebosar de comensales. Lo de las casetas grandes es la tónica de este año: casi todas parecen haber ganado metros, y no pocos, haciendo que El Arenal esté más lleno, pero no en cantidad de casetas, sino en el espacio que se les ha dado. Pero volviendo a la bulla del primer sábado, en Cosso corrían por las mesas las jarras de cerveza y rebujito mientras se preparaban dos tipos de arroz distintos, de pollo y asadura, uno con 14 kilos de arroz y otro con seis. Antes había salmorejo, tortilla, salpicón... Atrás quedó aquello de comer fuera de la Feria para luego a ir a El Arenal. Este sábado era casi imposible encontrar un sitio donde pedirse un chorizo al vino y un flamenquín si no había reserva.

Arroz para muchos en la casetas Cosso. / MANUEL MURILLO
La misma imagen que ofrecía Cosso también la daba la caseta tradicional El Bocao, con la zona principal y el patio a rebosar de mesas. En una de ellas, unas amigas de Boadilla del Monte (Madrid), de la escuela de baile de Pilar Domínguez, disfrutaban, todas vestidas de gitana, de la Feria de Córdoba. No es la primera vez que vienen, ya vinieron en otra ocasión y tocaba repetir.

Amigas de Bohadilla del Monte, de una academia de baile, en la caseta El Bocao. / MANUEL MURILLO
Y es que igual que el calor no echó para atrás a los cordobeses, tampoco lo hizo con los de fuera. Si se quería tener una conversación con un desconocido mientras se servía el rebujito, la posibilidad de que el acento que se encontrase al otro lado no fuera cordobés era bastante alto. Mucho madrileño y extremeño y, por supuesto, numerosos paisanos andaluces aprovecharon el sábado para acudir a la Feria de Córdoba. Carlos Jesús y sus amigos se han propuesto ir a todas las de Andalucía, o al menos a todas las que puedan «y que sepamos que valen la pena», explicaba este almeriense de 30 años. ¿Y la de Córdoba merece la pena?: «va camino de ser nuestra favorita». En una ciudad habituada a los piropos, el enésimo sigue haciendo la misma ilusión.
Los diseños de Juana Martín
El primer sábado de Feria sirvió también para poder contemplar algunos de los diseños más espectaculares de la cordobesa Juana Martín. La diseñadora volvió a protagonizar uno de los momentos de la jornada algo lejos de El Arenal, en el Mercado Victoria, para poder contemplar los que para muchos y muchas son, sin duda, los mejores volantes que pisan el albero cordobés. Del Mercado a la Feria en coche de caballos, dejando una estampa que ya se ha convertido en típica en la fiesta: Juana Martín, sus diseños y la Feria de Nuestra Señora de la Salud.

Juana Martín este sábado, junto a amigas y amigos, luciendo varios de sus diseños. / MANUEL MURILLO
Así vivió Córdoba las primeras horas de luz de la Feria 2026, con sol y calor, con bulla y alegría. En una ciudad donde disfrutar es cotidiano, la Feria quiere marcar la diferencia.
- Ya hay fecha y hora para el encendido del alumbrado de la Feria de Córdoba 2026
- Sin reguetón en la Feria de Córdoba: las casetas tendrán vetado el uso de toda música no tradicional a ciertas horas
- Córdoba alumbra la Feria de Mayo de la mano de los que ayudaron a salvar vidas en el accidente de Adamuz
- Conciertos y música en directo: estos son los grupos que actuarán en las casetas de la Feria de Córdoba 2026
- Una mujer y un hombre, presuntas víctimas de la sumisión química y de la agresión sexual en la Feria de Córdoba
- La Policía interviene en sendos accidentes en la Barca Vikinga y en una caseta durante el primer sábado de la Feria de Córdoba
- La Feria de Córdoba recupera el pulso más tradicional de El Arenal en un domingo familiar
- ¡Te voy a matar!': un violento altercado de madrugada en una hamburguesería de la Feria de Córdoba deja un herido leve
