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FERIA DE CÓRDOBA

30 cosas de la Feria de Córdoba que solo entiende quien ha ido muchas veces

La Feria de Nuestra Señora de la Salud se celebra del 23 al 30 de mayo, aunque el ambiente arranca oficialmente a las 22.00 horas del viernes 22 con el encendido del alumbrado

30 cosas de la Feria de Córdoba que solo entiende quien ha ido muchas veces

30 cosas de la Feria de Córdoba que solo entiende quien ha ido muchas veces / MANUEL MURILLO

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Hay ferias a las que se va. Y luego está la Feria de Córdoba, a la que se vuelve. Porque el que repite ya no pregunta dónde está todo, no se sorprende con la majestuosidad de la portada iluminada que repite en cada edición su homenaje al mayor patrimonio de la capital, no se confía con el primer “vamos a dar una vuelta” y, sobre todo, sabe que salir limpio de albero es una utopía.

Durante ocho días, la vida de la capital se traslada al recinto ferial de El Arenal, donde cordobeses y visitantes bullen en la celebración final del Mayo Festivo, el colofón a 49 días de fiesta que representan el epítome de la idiosincrasia cordobesa.

Del 23 al 30 de mayo, aunque oficialmente arranca el viernes 22 a las 22.00 horas con el encendido del alumbrado, Córdoba no se entiende sin su Feria, ni la Feria sin Córdoba. Aquí van 30 cosas que solo entiende quien ha ido muchas veces a la Feria de Córdoba.

El encendido del alumbrado especial y la portada de la Feria de Córdoba, en imágenes

El encendido del alumbrado de la Feria de Córdoba en la edición de 2025. / Manuel Murillo

“Vamos un rato” nunca significa un rato

En la Feria de Córdoba, “un rato” puede ser una hora, cinco horas o volver a casa cuando a tiempo para tomarse unos churros. Se sabe cuándo se llega, pero nunca cuándo se sale.

Que el encendido del alumbrado es el verdadero pistoletazo de salida

Aunque la Feria empiece oficialmente el sábado, el viernes por la noche ya se activa el modo Arenal. A las 22.00 horas, con la portada encendida, empieza la cuenta atrás para los fuegos artificiales y el pistoletazo oficial de la fiesta.

Que El Arenal parece cerca… hasta que toca volver

A la ida todo es ilusión. A la vuelta, cualquier trayecto parece una etapa de montaña. Por eso siempre es recomendable conocer las alternativas de transporte público o llevar calzado cómodo.

Que siempre hay alguien que dice: “Este año no voy mucho”

Y luego aparece tres días seguidos, con abanico, gafas de sol y una energía sospechosamente intacta.

Que el albero se instala en tu vida

En los zapatos, en el bajo del pantalón, en los volantes del traje de flamenca, en el bolso, en el coche y en la conciencia. El albero no se quita, se administra.

El tardeo se impone en las casetas de la Feria de Córdoba para disfrute de propios y extraños

El tardeo se impone en las casetas de la Feria de Córdoba. / VÍCTOR CASTRO

Que las casetas son un universo paralelo

Hay casetas para comer, para bailar, para encontrarte con medio barrio, para escuchar sevillanas, para sentarte cinco minutos y para perder a tu grupo en menos de treinta segundos.

El “te espero en la puerta” no siempre es una buena idea

Porque hay muchas puertas, mucha gente, mucho ruido y demasiadas versiones de “estoy al lado”.

Que el móvil pierde utilidad justo cuando más lo necesitas

Batería al 4%, cobertura dudosa, mensajes que llegan tarde y la clásica llamada imposible: “¿Dónde estás?” “Aquí”. Fin de la explicación.

Que el primer rebujito baja demasiado bien

El frescor del rebujito es el mejor antídoto al calor en El Arenal, pero ojo, se recomienda beber con moderación.

La cocina tradicional reina en la Feria

La cocina tradicional reina en la Feria / A. J. González

Que comer antes de ir no es una recomendación: es supervivencia

El veterano de Feria sabe que la estrategia alimentaria decide el destino en El Arenal, especialmente de noche.

Que hay que elegir calzado con más cabeza que corazón

Un zapato precioso puede convertirse en enemigo público antes de cruzar la portada.

Que quien estrena zapatos en la Feria merece respeto… y compasión

Definitivamente, mejor calzado cómodo y domado que presumir.

Que el abanico no es un complemento: es tecnología punta

Sirve para darte aire, señalar, saludar, comunicar estados de ánimo y sobrevivir a una caseta llena.

El sábado de Feria en El Arenal, en imágenes

El abanico, accesorio imprescindible / A.J.González

Que siempre aparece alguien que no veías desde hace años

La Feria funciona como una red social física: te encuentra gente que ni el algoritmo recordaba.

Que decir “solo una caseta más” es el principio del caos

La frase más peligrosa del recinto ferial, puesto que hay 85 casetas en las que perderse.

La Feria entra en calor con todas las mesas llenas

Grupo de amigas en la Feria de Córdoba / Manuel Murillo

Que la Feria de día y la Feria de noche son dos ferias distintas

De día: comida, familias, caballos, calor, paseo y luz. De noche: música, grupos dispersos, portada iluminada y decisiones desafortunadas que parecían mejores a las dos de la mañana.

Que la portada se fotografía aunque ya tengas cien fotos iguales

Cada año es “la misma”, pero no exactamente. Y se fotografía cada día, a distintas horas del día y con indumentaria diferente.

El sábado de Feria en El Arenal, en imágenes

Foto ante la portada de la Feria / A.J.González

Que los coches de caballos son parte del paisaje emocional

No hace falta montarse para entender que forman parte de la estampa clásica de la Feria.

Que siempre hay alguien que quiere ir a los ‘cacharritos’

Da igual la edad, las más de 60 atracciones actúan como imán para mayores y pequeños.

Que los niños viven otra Feria completamente distinta

Para ellos, El Arenal es luces, ruido, algodón dulce, atracciones y la sospecha de que los adultos se lo pasan demasiado bien.

Calle del Infierno: de la diversión al subidón de adrenalina

Niños en los cacharritos de la calle del Infierno / A. J. González

Que el grupo se divide aunque se jure que no va a pasar

Uno va al baño, otro a pedir, otro saluda a alguien, otro “sale un momento” y de pronto la expedición inicial se ha convertido en tres subgrupos y un desaparecido temporal.

Que en la Feria se camina mucho más de lo previsto

Es una fiesta, pero también una ruta de senderismo con música.

Que “me voy ya” puede durar una hora

La despedida ferial incluye abrazos, última copa, búsqueda de alguien, segunda despedida, foto, baño, tercera despedida y duda final.

Ambiente en El Arenal el miércoles de Feria

Caballista en la Feria de Córdoba / Manuel Murillo

Que la Feria no se entiende sin su punto de improvisación

Puedes llevar plan, hora, caseta y grupo, pero la Feria decidirá por ti.

Que hay días de Feria para todos los públicos

No es lo mismo ir en familia, con amigos, en pareja, de comida de empresa, con niños o en modo “a ver qué pasa”. Y todas esas Ferias caben en una misma semana.

Que el calor no se comenta: se comparte

En Córdoba, el calor de Feria no se explica, se padece y se abanica.

Que siempre hay una canción que se queda pegada

Puede que no la hayas elegido. Puede que ni te guste. Pero al día siguiente sigue en tu cabeza.

El viernes de la Feria de Córdoba en El Arenal, en imágenes

Ambiente nocturno en las casetas de la Feria de Córdoba / VÍCTOR CASTRO

Que el último Sábado de Feria se vive con una mezcla rara

Cansancio, pena, ganas de volver, promesas de descanso y una pregunta inevitable: “¿Vamos una última vez?”.

Que la Feria se cuenta al día siguiente

Con audios largos, fotos borrosas, ubicaciones confusas y frases como: “¿Pero cómo acabamos allí?”.

Que durante unos días, Córdoba cambia de ritmo

La Feria de Córdoba no va solo de casetas, luces o música. Va de reencontrarse, de reconocerse en la ciudad, de dejarse llevar un poco y de aceptar que, durante unos días, Córdoba cambia de ritmo y todos acabamos hablando el mismo idioma: el de “nos vemos en El Arenal”.

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